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Pedro II El Romano - El Ultimo Papa? - Capítulo XXIX - Reunión en El Vaticano - Anthony una vez en su coche recorrió rápidamente los 20 kilómetros que lo separaban del Vaticano, necesitaba llegar a la Sala de Conferencias para dar un informe personal a los Cardenales, el Secretario de Estado y demás consejeros.

Reunion en El Vaticano


Pedro II El Romano - El Ultimo Papa...?

Capítulo XXIX

Reunión en El Vaticano

Anthony una vez en su coche recorrió rápidamente los 20 kilómetros que lo separaban del Vaticano, necesitaba dar un informe personal a los Cardenales, el Secretario de Estado y los consejeros legales con los que había estado en contacto desde las altas horas de la madrugada. Al llegar a las cocheras del Vaticano, dejo su automóvil en uno de los lugares asignados y corrió por las escaleras hasta la sala de conferencias en el segundo piso.

El guardia Suizo que se encontraba en las puertas, abrió estas permitiéndole el paso, noto que los cardenales y los otros miembros, se encontraban en animada conversación, cesando de inmediato a su entrada. Observo los integrantes de la reunión y vio los que ya conocía, Cardenal Gallelli, Giuliani y Pietro Mussante, El secretario de estado quien se encontraba a la cabecera de la mesa, quien lo saludo con la cabeza e indico una silla a su izquierda indudablemente asignada para él, a la derecha del Secretario de estado, se encontraba el Cardenal Giovanni Spica, Carlo Leoni Vicesecretario de Estado, También se encontraba el Cardenal Ciani actual Camarlengo del sumo Pontífice, obispo Leopoldo Travanti el secretario privado de Su santidad, otros que no conocía pero las tarjetas con los nombres se encontraban enfrente de los mismos era, Cardenal Angelo Pisan, de Milán, diego Maraducci, Venecia, Anthony Taricco Génova, estos tres últimos habían podido encontrar aviones que los condujeron inmediatamente a Roma, y otros estaban al llegar de diferentes localidades y países, cuyo arribo se esperaba en las próximas horas. El cardenal Menabrito de México y Peña de Argentina llegarían en unas pocas horas, gracias a la diferencia de horario, habían podido hacer a tiempo para alcanzar los vuelos comerciales desde sus respectivos países.

Anthony, pudo observar, que si bien su presencia era considerada necesaria, no estaba vista por la mayoría como grata. Se dirigió inmediatamente al sitio indicado, una vez efectuado los saludos de rigor, el secretario de Estado pregunto – Estimado Anthony, ¿que novedades nos traes y como se encuentra la situación. Y lo que es más importante, ¿como se encuentra su Santidad? -La situación no ha cambiado, el microchip implantado en su Santidad, continua informando su locación estable, y todas sus señales vitales están en perfecto orden. No hay ninguna duda que los secuestradores, han creído que el microchip, en la ropa de su Santidad, era el único en el, y han tratado de confundir la búsqueda. -El cardenal Gallelli, pidió permiso y dirigiéndose a Anthony preguntó – En pocas horas, desde que se a tomado conocimiento de la abducción de su Santidad, el Cardenal Mussante y usted han montado toda una operación militar, en contra de una Nación extranjera, sin dar tiempo al Vaticano de usar sus amplios recursos diplomáticos para solucionar la situación, por medios mas a tono con los principios religiosos y la relación existente entre naciones civilizadas.

-Su eminencia - contesto Anthony – Los individuos que han secuestrado a su Santidad, Pedro II, no son parte de ningún país, es un grupo de terroristas en desacuerdo con los principios de Paz que su Santidad esta tratando de establecer, con el dialogo de todos los grupos religiosos, que son los principios que su Santidad quiere establecer, terminando el ciclo de violencia que afecta el mundo y cada vez se extiende mas, desde hace mas de 1500 años, que se ha profundizado desde el siglo pasado hasta llegar a la situación actual.

Al secuestrar a su santidad, intentan en usarlo como rehén y en los intentos por salvar su vida, encontraremos que no vacilaran en asesinarlo. No hay manera de negociar con estos terroristas. -Si eso es asi-prosiguió el Cardenal Galleli – ¿como espera usted rescatarlo? -Tenemos un plan, peligroso pero feasible, y cuenta con el apoyo de los Estados Unidos.- Señor Anthony – exclamo con voz irritada el Cardenal Gallelli – El hecho que tenga el beneplácito de los estados Unidos, no hace este plan, moralmente aceptable o legal. La decisión fue tomada en las altas horas de la madrugada, al comprender que se deberían tomar decisiones inmediatas si queríamos salvar la vida de su Santidad – contesto Anthony con visible cólera en su voz – Y su eminencia el Secretario de Estado tomo la decisión, y nosotros hemos puesto a disposición de su eminencia y el Estado Soberano del Vaticano los recursos necesarios para llevar acabo la operación de rescate de su jefe de Estado Su Santidad Pedro II. ¿Quiere Usted que esta operación se aborte? -¡NO!....!NO!.....-Contesto el cardenal Gallelli viendo que ninguno se unía en su protesta-

Anthony visiblemente emocionado continuo – Esta operación se llevara a cabo, por los hombres que ya han jurado dar la vida por su Santidad, y mis hombres que de igual manera han jurado hacerlo, y ninguno de ellos vacilara por un solo instante. Anthony – dijo el Cardenal Gallelli – solo quería estar seguro que lo que hacemos es moralmente correcto. No somos guerreros, pero hombres de Dios, aunque en el pasado para la defensa y expansión de la Fe, alguno de nuestros Papas, tomaron las armas, espero que esta sea la última vez que las circunstancias nos fuercen a ello. Su eminencia – contesto Anthony – nadie quiere guerras o el tomar vidas, pero se dice que “quien quiere paz, debe estar dispuesto a luchar por ella”. En este caso hay millones de vidas en la balanza y tal vez el futuro del mundo, que cambiara en una manera imprevisible, si permanecemos estáticos, Su Santidad Pedro II, quiere preservar la Paz, nuestra forma de vida y en el proceso esta arriesgando su propia existencia persiguiendo esos nobles valores. ¡Que menos podemos hacer que seguir su ejemplo! –

El cardenal Gallelli, permaneció unos minutos en silencio, y finalmente se dirigió Anthony, pero sus palabras eran indudablemente expresando el sentir de cada uno de los presentes – Te comprendo Anthony, y considero que todos los presentes, como yo en este cuarto, si teníamos alguna duda, se han disipado. He sentido la presencia del espíritu de Dios, y quisiera que me permitieras acompañar esos valerosos voluntarios, para brindarle el confort moral de la presencia de un príncipe de la Iglesia en la lucha por su Santidad y la visión de un nuevo Mundo. – Todos los presentes asintieron con movimientos afirmativos y una gran sonrisa en sus rostros. Estaremos honrados en contar con su presencia.- Gracias, allí estaré.-

Sus Eminencias – continuo Anthony – Por intermedio de Walter Jerusalinsky en Castel Gandolfo, tendrán información instantánea, el Padre Camilo, será el vinculo directo con su eminencia el secretario de Estado.- miro a todos por unos instantes y viendo que no había ninguna pregunta por parte de los asistentes continuo.- Si no me necesitan para algo mas, me esperan en Castel Gandolfo y debo partir inmediatamente, les pido mil perdones, pero espero comprendan que necesito cada minuto.-con esas palabras se retiro de la mesa saludando efusivamente al Secretario de Estado y aquellos que estaban a su lado en la mesa, y haciendo un movimiento con sus brazos de adiós, se dirigió con apresurados pasos hacia las puertas antes de abrir la puerta, se dio vuelta diciendo.-Sus eminencias, necesitamos sus oraciones y les prometo que mañana el Papa, se encontrara libre.- después de esas palabras abrió la puerta y salio apresuradamente.- Esta vez dejo el coche en las cocheras del Vaticano, un helicóptero que había ordenado, se encontraba listo para despegar, una vez en el, en 10 minutos pudo observar la silueta de Castel Gandolfo, con su dome que albergaba el Telescopio Carl Zeiss, que Pio XI, hizo instalar en 1935, después de tomar posesión del castillo,.una vez firmado el Tratado con la Republica Italiana, el Castillo se encontraba en la costa del lago Albano, entre las colinas que desde allí tiene una magnifica vista de Roma.

Y a pesar que hacia unas semanas que habían comenzado la construcción, se veía también la enorme estructura de acero y concreto elevándose que Walter estaba haciendo construir para albergar un poderoso Telescopio juntamente con equipos electrónicos y digitales, que una vez concluido sin duda alguna, seria considerado uno de los más avanzados observatorios del planeta. Mientras el helicóptero descendía pudo observar el pequeño Fiat de Susana, estacionado pocos metros de distancia de las puertas del Gran hall, una vez en el Heli-pad construido por Juan Pablo II, que usaba generalmente un helicóptero para trasladarse al Castillo, casi corriendo, llego a el Laboratorio de Walter, viendo a éste en medio de un grupo de técnicos italianos, hablando con sus manos a Walter, totalmente indefenso con un interprete tratando de lograr algún sentido a la discusión. Rodeados de equipos semi instalados y otros en el proceso de instalarse, en otra oportunidad se hubiera sentado en el suelo, riéndose a mandíbula batiente. Pero no lo podía hacer hoy. De todas maneras sabia que Walter si fuere necesario, tomaría los cables y conductores e instalaría todos los equipos en mucho menos tiempo que los técnicos podrían hacerlo.

Recorrió con la vista el perímetro del Laboratorio, hasta que encontró la inconfundible silueta de Susana, frente a un enorme monitor, estudiado la estructura de las rocas de la montaña en Syria. Vestida con unos pantalones de color beige, una blusa que resaltaba sus formas y una chaqueta roja de cuero, sobre su cabello rubio una pequeña gorra con visera del mismo material de la chaqueta. Lentamente se acerco por detrás y tomándola por los hombros plantó un beso en su cuello, dándose vuelta rápidamente dijo - John, no aquí, te pueden ver- -OH….! Perdón CREI que eras María! Ambos se besaron en los labios riendo – Has podido ver la información – pregunto rápidamente.- Si.- contesto – Lo he hecho en forma general, y ahora estaba estudiando cada detalle.-

-¿Qué piensas? Pregunto Podemos hacerlo, no veo problemas. ¿Cuándo salimos? Esta Noche, Toma todo el tiempo que quieras para estudiar la pared, ¿que clase de equipo necesitas? Está en mi coche.- Contesto

Te amo.- Dijo Anthony.- Yo también.-


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