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Pedro II El Romano - El Ultimo Papa? - Capítulo V - Nuevo Papa - Una impresionante congregación de público, turistas y clero, llegados de todas partes del mundo para la ocasión, reunidos en la plaza del Vaticano, frente al Palacio Papal.

Nuevo Papa


Pedro II El Romano - El Ultimo Papa...?

Capítulo V

Roma - Elección del Nuevo Papa

Una persistente lluvia azotaba la Capital de Italia, desde hacía dos días. Un acontecimiento poco común en la temporada de verano, especialmente en el mes de julio, afortunadamente la temperatura era tolerable, lo que hacía que la impresionante congregación de público, turistas y clero, llegados de todas partes del mundo para la ocasión, no sufriera las altas temperaturas y el sol ardiente en la plaza del Vaticano, frente al Palacio Papal.

El exterior del palacio del Vaticano, presenta al observador la sorpresa de encontrarlo carente de artísticos y arquitecturales adornos. Completa simplicidad caracteriza sus paredes exteriores. Los edificios fueron construidos en diferentes épocas, agregados, remodelados y en el proceso, poco tiempo fue dispensado en consideraciones estéticas o arquitectónicas.

Los techados fueron reemplazados, ventanales quitados, o reemplazados por otros nuevos, siempre tomando en cuenta la necesidad, pero no la armonía del conjunto arquitectónico. Aquellos que busquen la uniformidad o continuación ordenada en la Arquitectura del Vaticano, tienen mucho que criticar en el Palacio. Pero bajo el punto de vista histórico, presenta uno total único y placentero.

El Palacio no fue construido para actuar como residencia, y solo una pequeña parte es usado como tal. El resto, se utiliza como un enorme Museo de Arte y Administración de los asuntos de la Iglesia. La parte Residencial del Palacio es localizada alrededor de la Cortile de San Damasco. Debajo, están los Cuarteles de la Guardia Suiza y Gendarmería.

De los 1000 cuartos del Palacio solo 200 son ocupados por el Papa, el Secretario de Estado y los altos Oficiales de la Corte. En el ala Este, con la espectacular vista a Roma, se encuentran los departamentos del Papa, con apartamentos para 2 secretarios privados y un grupo de sirvientes. En el segundo piso recibe visitantes, donde un conjunto de salas y despachos reciben el sol por la mañana y el otro grupo el sol del medio día y el atardecer. La entrada a esos cuartos de recepción es por la magnifica Sala Clementina, donde una división de los Guardias Suizos, permanece vigilante a los Departamentos privados del Papa. En la plaza, todos esperaban ser testigos de la coronación, previa elección del nuevo Vicario de Cristo en la tierra, al cual fieles, y grupos no-religiosos por igual, esperaban ser testigos de su coronación. Confiaban en que en el transcurso de su reinado, podían ser superadas al menos las crisis religiosas, que el mundo estaba viviendo desde el mediado del siglo XX, y acrecentándose en los primeros 25 años del siglo XXI.

Todas las ramas del cristianismo, y las otras religiones, Judía, Budistas etc. estaban atravesando crisis, que se contagiaban al aspecto Geopolítico del Mundo.- Problemas de desnutrición y hambre y como consecuencia de la negativa, durante muchos años, de reconocer los cambios climáticos que se estaban produciendo por la desaparición de las capas protectoras de los gases que protegieron al planeta por millones de años. Desempleos, el agotamiento de los combustibles fósiles, el petróleo, especialmente en los países Árabes, en los cuales los millones de barriles extraídos se redujeron a cientos de miles, no suficientes para proveer a un mundo acostumbrado a usar y abusar de los mismos, tan necesarios para la vida moderna. Carbón, deforestación masiva, los cambios de niveles de los Océanos, producidos por el aumento progresivo de las temperaturas.

Los cambios producidos por la desalinización de los Océanos a causa de la invasión de las aguas dulces por la pérdida de hielo de las regiones polares. La inhabilidad de producir otras fuentes de energía de los países desarrollados técnicamente, estaban contribuyendo a la diaria aceleración de los problemas.

Esas necesidades materiales dieron un enorme crecimiento a la búsqueda espiritual y religiosa. Pero por la misma naturaleza de los problemas, las religiones basadas en el fanatismo y extremismo religioso, fueron las que ganaron más adeptos, ya que pudieron culpar de los problemas políticos y humanos, a quienes no compartieran la misma fe religiosa.

Hambre y desempleos, sumados al cúmulo de problemas traídos como consecuencia de la miseria en los países históricamente menos desarrollados sumaban millones de muertes debido a la desnutrición y enfermedades no tratadas. Las religiones que contaban con grupos de fanáticos, predicaban que la solución para los problemas, era la sistemática eliminación de las otras religiones, de cuya presencia en el mundo, culpaban en ésta, una de las mayores crisis que enfrentaba la humanidad.

El deseo de establecer un nuevo orden basado en la particular interpretación de sus libros sagrados, hacía que los atentados se sucedieran como aquellos que comenzaron en Israel, y en otras partes del mundo al final del sigo XX. Diariamente ocurrían en todos los países, poniendo gobiernos y población en estado de pánico.

La concreción de los ataques, no seguía un plan que pudiera predecirse, ya que los blancos eran Militares, Religiosos, o simplemente esporádicos. Si bien seguían ciertos planes, los mismos parecían elegidos totalmente al azar, todo punto para atacar era bueno para estos terroristas. Negocios, transportes, escuelas, Iglesias, Templos, Sinagogas, Mezquitas. En los sermones en todo tipo de Iglesia, no existían más las expresiones típicas, usadas por más de 2000 años, especialmente en la historia del Cristianismo, con la invocación de paz, esperanza y caridad. En su lugar, se escuchaba sobre la prevención y retribución a cualquier ataque o amenaza. Lejos estaban los días de ofrecer la otra mejilla. Un apretón de manos, volvió a tener el significado original con el que se inició la costumbre. El impedir que la mano derecha del otro, pudiera usarse para atacarte.

Mientras la lluvia comenzaba a disminuir, algunos rayos de sol comenzaban a iluminar los edificios dando un encantador panorama. Especialmente San Pedro con su cúpula, columnata y molduras, que al recibir los rayos solares, daba un cambiante aspecto de luz y sombras.

El perímetro de la plaza, se encontraba cubierto por multitudes. Individuos y grupos de hasta cuatro, sostenían sobre sus cabezas telas plásticas de diferentes colores para protegerse de la fastidiosa lluvia. Muchos, especialmente los turistas, lucían impermeables de plástico provistos por diligentes italianos siempre a mano para satisfacer las necesidades del momento. En algunos casos, se les habían cobrado hasta 3 ó 4 veces el valor corriente de los mismos.

Las organizaciones más radicales trataron de adquirir el poder político-religioso, con la eliminación de grupos que consideraban demasiado pasivos en sus enseñanzas de paz, y caridad. Deseaban cambiar el gobierno universal con el establecimiento de un nuevo orden, basado no en el voto popular, sino en una institución de acuerdo a la interpretación de sus libros sagrados.

Los fieles religiosos esperaban que, como la vieja frase decía, “Dios ha dado a la Iglesia el Papa, con los atributos necesarios para enfrentar con éxito las crisis religiosas en todo los periodos, para preservar y proteger a la Iglesia y aumentar la gloria de Dios en la tierra”. Se esperaba con Fe sin precedentes al nuevo Papa que tomara medidas no solo espirituales sino materiales. Que permitiera la salvación de la raza humana, ya que el mundo hoy, parecía avanzar directamente a una conflagración sin precedentes en cuyo caso, muy pocos esperaban que la humanidad sobreviviera.

Durante los últimos dos días, 12 veces desde la chimenea, se elevaron columnas de humo negro. El Colegio de Cardenales no pudo conseguir un acuerdo para nombrar al nuevo sucesor del anterior Papa.

Gran parte de la multitud, miembros del Clero y las ordenes Monásticas, llegados de todos los rincones del planeta para presenciar la ascensión al trono de Pedro, del 266 Papa, Vicario de Cristo en la tierra, estaban mostrando síntomas de cansancio por las 48 horas, pasadas en la vigilia de la espera. Testarudamente se negaban a abandonar su lugar para tomar un breve descanso, ya que consideraban su presencia allí, un deber.

A las 07:30, una nueva columna de humo negro, marcó una vez más el fallo de los cardenales de encontrar unanimidad en la selección, demostrando que no solo los participantes desde la plaza, sino también el Colegio, había pasado una noche sin descanso.

Su misión no era simple. La elección del Sumo Pontífice, que reinaría en estos tiempos de incertidumbre, podía significar, que el que eligieran, fuera el último de una dinastía comenzada por Pedro, en el año 42 DC.


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