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Pedro II El Romano - El Ultimo Papa? - Capítulo VII - New York Times - ¡Quién diablos es Simón Rosental! - Frank West, editor en jefe, gritó desde la puerta de su despacho, a la gigante oficina llena de reporteros, secretarias y editores, que lo miraban azorados, en el 11° piso del New York Times.

New York Times


Pedro II El Romano - El Ultimo Papa...?

Capítulo VII

New York Times

-¡Quién diablos es Simón Rosental! -Frank West, editor en jefe, gritó desde la puerta de su despacho, a la gigante oficina llena de reporteros, secretarias y editores, que lo miraban azorados, en el 11° piso del New York Times.

Su presencia era imponente con su 1,85m de estatura, corpulento sin ser obeso, con un pantalón y camisa, la cual se hallaba arremangada hasta sus poderosos músculos. Todos tenían la mirada fija en el personaje que se afirmaba en el marco de la puerta de la oficina.

El grupo cambiaba miradas entre sí, como de total ignorancia. Algunos inmediatamente después de la pregunta, presurosos se dirigieron a sus computadoras tecleando el nombre para recibir la información acerca del individuo que Frank acababa de mencionar, el que hacía solo unos segundos, se lo había confirmado como el 266° Papa de la Iglesia Católica, por el Colegio de Cardenales en Roma.

-Bueno. –continuó -¿Puede alguien decirme algo, o yo soy el que tiene que hacer todo en esta maldita oficina? Desde la parte central de la oficina, una voz juvenil y casi temerosa, se escuchó.

-¡Señor Frank! –Gritó levantando su brazo derecho, un joven de aparente origen sur, o centro americano, de pelo negro y 1,70 de altura. Todos en la oficina dirigieron su vista rápidamente a la figura del joven. Uno de los cadetes encargado de llevar y traer mensajes entre los reporteros y otras oficinas del edificio, sacar copias y todo otro menester necesario para el funcionamiento de los trabajos. -Ven para aquí. -Exclamó Frank, gesticulando con la mano en señal de que se acercara.

Mientras tanto todos aquellos en las computadoras, observaban como sus PC tardaban una eternidad para referir la información. Sabían que todos los medios de información y millones de usuarios estaban conectados al mismo tiempo buscando información de la misma persona. Tratando de resolver la incógnita de Simón Rosental, que en un momento había ganado una prominencia insólita en el planeta, al convertirse en un instante y sin que nadie hubiera podido predecirlo, en uno de los hombres mas importantes del siglo XXI.

Una vez que se acercó a Frank, éste lo interrogó. -¿Cuál es tu nombre? -Juan Carlos Olmedo, Señor. -O.K. Juan Carlos, no me llames Señor. Soy Frank. ¿O.K.? -Repitió como era su costumbre. -O.K. -Tú sabes verdaderamente algo de este Simón. -Si sé... Frank. Lo he visto muchas veces y he escuchado la historia de su vida, contada por él mismo, varias veces en mi patria. ¡En Nicaragua! -Él construyó las escuelas en mi poblado, y la nueva Iglesia, y muchas de las casas. Es muy amigo de nuestro cura párroco y ha estado muchísimas veces allí. -Entra a mi oficina. -Peter, Don, July. ¡Quiero verlos ya en mi oficina! Una vez en el despacho, cada uno tomó una silla, acomodándose alrededor del enorme escritorio lleno de papeles y fotografías. Dirigiéndose a Juan Carlos, Frank exclamó -O.K. Dime todo lo que sabes. ¡Sin omitir NADA! -Dijo enfatizando la última palabra. -O.K. comienza.

-¿Dónde quiere que comience Señor? -Dime todo lo que sabes, y no me llames señor, el Señor está en el Cielo, y una redacción es el Infierno. ¿O.K.? Y no quiero repetirlo más. -Bien –Comenzó -Simón Rosental, nació en Roma, Italia mientras su padre trabajaba como Ingeniero para una firma constructora. Su padre era un Judío Alemán, y lo más extraordinario es que su madre, fuera Árabe Palestina! -Whow -Exclamaron al unísono todos en la oficina. Pero nadie, se permitió hacer ningún comentario y Juan Carlos retomó el hilo de la conversación. -Su casamiento tal vez no hubiera sido posible en Israel, pero en Roma, nadie le dio gran importancia a ello. Por los primeros 10 años de su vida, Simón los pasó en Roma, con una niñez típicamente común, jugando con niños de su edad y asistiendo a la escuela pública, recibiendo indirectamente una educación religiosa, en su mayoría Católica, a pesar de que su padre lo llevaba a la Sinagoga en forma regular, y su madre en semi secreto lo instruía en la religión del Islam. Cuando Simón cumplió 10 años las circunstancias llevaron a la familia a Israel. Allí Simón fue introducido principalmente a la religión Judaica, y a pesar del origen de la madre, la familia pudo vivir una vida cuasinormal.

Espera un minuto –Exclamó Frank. –July dijo dirigiéndose a su secretaria. -Necesitamos una biografía. -Ya la están buscando, la traerán en cuanto la encuentren. -Respondió ella.

-Continúa Juan Carlos, parece ser que eres nuestra única fuente de información. -Hay partes de su vida, de las que no se nada. Pero él dio muchas lecturas en nuestras escuelas acerca de sus orígenes y cómo deberíamos tratar de mejorar nuestras vidas y convertirnos en ejemplo en nuestras comunidades. Solía hablar de su niñez en Israel y sus escapadas a la parte Palestina, para estar con los familiares de su madre. De sus amigos allí y su educación en ambas culturas, visitando las Mezquitas y aprendiendo el Corán, al mismo tiempo que los sagrados libros Judíos. Evidentemente pudo adaptarse a los dos mundos con gran facilidad, y pasar como nativo tanto en Jerusalén como Palestina.

-Se enamoró a los 18 años de una joven Palestina, pero su mundo se desmoronó, cuando estando con su novia en un Restaurante en Jerusalén un joven Palestino, cometió suicidio con un poderoso explosivo, destrozando el Restaurante y muchas vidas en él. Una de ellas, la de su prometida. Él pudo ser rescatado con vida, pero con graves heridas que lo dejaron paralítico al afectar sus músculos en la espalda y su columna.

Una viga de acero lo presionó, hasta que lo pudieron extraer de entre toneladas de escombros. Todos pensaron que jamás volvería a caminar. Pudo, por intermedio de familiares en los Estados Unidos, ser trasladado a un hospital especializado. -Bueno aquí tenemos algo ¡En qué año y qué Hospital? Preguntó Frank. -No lo sé. Él tiene ahora 54 años, esto ocurrió a los 18, hacen 36 años. -Pasa esa información para averiguar algo -Frank se dirigió a July -Y que traigan una pizza, de queso con anchoas y unas gaseosas. -Es evidente que se restableció, ya que lo he visto caminar por el poblado dirigiendo las construcciones, hablando con la gente, en un buen Español.

-Espera sigue por orden. -lo interrumpió Frank -Sé que pasó un año en el Hospital, y varias operaciones. Fue allí donde conoció al Padre Fabián, que luego pasó a ser el cura de nuestra Iglesia en Nicaragua. Él es italiano, y tenían largas conversaciones, ya que Simón, hablaba perfectamente el italiano. En ese año, expuesto a la influencia del padre Fabián y las Hermanas de la Caridad, Simón se convirtió al Catolicismo. Para lograr aprender el idioma inglés, pasaba las horas, no solo estudiando la lengua, sino que también desarrolló un interés por las historias de Wall Street. Estudiaba los periódicos del hospital, entre ellos el Wall Street Journal, y el alza y baja de los mercados. Jugaba imaginariamente llevando cuidadosamente las notas de lo que se suponía compraba y vendía. Estudiaba las compañías con su computadora lap top. Eventualmente desarrolló ciertos sistemas que le fueron de gran utilidad una vez que le dieron de alta médica. -Esto se pone interesante -Interrumpió Peter con una gran sonrisa y guiñándole un ojo a July. -El nuevo Papa es, por todo lo que estamos escuchando, un jugador profesional. -¡Cállate la boca! ¡Deja terminar a Juan! - Dijo July haciendo un gesto con la mano, como para tirarle el trofeo de excelencia al periodismo, un pesado trofeo en forma de libro, que adornaba el escritorio de Frank. Una breve risa de todos, rompió por un momento le tensión existente en la oficina. La llegada de la pizza y varias botellas de gaseosas, ayudaron aún más a que todo el mundo se relajara. July comenzó a limpiar una porción del escritorio, lleno de papeles y fotografías, sin más espacio en donde poner nada. Viendo Frank el dilema de July, comenzó a tomar papeles y fotografía poniéndolos en pilas, sobre otras pilas, hasta que con cierta dificultad se alcanzó a poner la caja con las porciones humeantes de abundantísimo queso que todavía estaba formando burbujas en la superficie, cubierta de anchoas. -Con razón, usted nunca encuentra nada. -Dijo July con un gesto despectivo hacia su jefe. -¡Cállate! Yo siempre sé en qué montón se encuentra cada cosa, excepto cuando tú vienes aquí a acomodar. Ahí es cuando después no encuentro nada. ¡Vamos a comer! –ordenó mientras se servía una doble porción que puso una sobre otra con el queso unido como un sándwich, en una mano y una coca cola en la otra.

El ambiente dentro de la oficina pareció cambiar, durante la rápida consumición de la pizza, que pareció enorme al llegar, pero que fue desapareciendo rápidamente. Una vez que solo la caja permanecía en el escritorio, July, se ocupó de juntar las servilletas y la caja vacía y la llevó fuera de la oficina, hasta un recipiente de basura. Al llegar a la oficina, Juan Carlos estaba ya continuando su narración. -¿Me perdí algo? -preguntó. -¡No! -dijo Peter -Todavía estamos en la compra y venta de acciones.

La mirada ceñuda de Frank, pareció ser la señal para Juan Carlos de retomar la narración desde donde la había dejado. Todos los datos acerca de precios y fluctuaciones del mercado, llenaban incontables cuadernos de notas. En ellos no solo estaban los precios de las alzas y bajas, sino también todos los acontecimientos de los días que se producían los mismos. Un robo en Canadá, una explosión en Tokio, el anuncio de que se prohibiría la pesca en Australia. Todo eso era ingresado luego en su computadora, y con esos análisis, compraba imaginarias sumas de dinero, en acciones reales. Seguía luego por días el aumento o bajas de las mismas. Como un contador llevaba los libros de su imaginaria compañía, los resultados eran increíbles, nos contaba el Padre Fabián.

Finalmente llegó el día en que debía dejar el Hospital, la residencia que por un año fue su hogar. Sus padres estaban allí el día que fue dado de alta, y pese a sus esfuerzos por convencer a Simón a regresar a Israel, él estaba decidido a permanecer en los Estados Unidos. -¿Qué vas a hacer en este país? -Le decían continuamente su padre y su madre. -¡Papá, mamá! Al morir Myriam, una parte de mi vida murió con ella allí, no quiero al menos por ahora. Ni ver su tumba, ni la mía, que está a su lado Además tío Yassar, me dará un trabajo en su compañía, y ya me inscribí en las clases nocturnas de la Universidad. Ya conseguí un pequeño departamento no muy lejos de la Universidad y la tienda del tío, así que no se preocupen por mí, estaré bien –continuo -Necesito tiempo para retomar mi vida, y ver cuál es el camino que el destino me tiene deparado.

-De acuerdo al Padre Fabián, Simón comenzó a trabajar en el mercado de su tío, y entre el vecindario Palestino mejoró aún más su dominio del idioma que ya era perfecto. Asistía diariamente a la Universidad, tomando cuanto curso existía para dominar el complicado mundo económico en Wall Street, y todos los mercados Mundiales. En unos pocos meses, comenzó a probar sus teorías en el mercado. Con mil dólares, ahorrados con extremados sacrificios, en pocas semanas los triplicó y cuadruplicó. El éxito no se le subió a la cabeza, y siguió invirtiendo moderadamente en acciones que consideraba sólidas, a pesar de que sus investigaciones le decían que había otras opciones más riesgosas pero que podían producirle un mayor porcentaje de ganancias.

Seis meses después su capital excedía los $100.000 dólares, y continuaba aún viviendo en el pequeño departamento en la comunidad Árabe Palestina, y sin automóvil. El subte y el ómnibus, eran sus medio de transporte preferidos.

Continuaba asistiendo a las clases nocturnas de la universidad, y trabajando en el mercadito de su tío. Según decía él, no tenía problemas de estacionamiento, multas o mecánicos. Un año más tarde, a pesar de que su capital seguía aumentando en forma considerable, consideró que la compra de acciones, siempre dependía de factores muchas veces impredecibles. Es decir, acontecimientos en lugares en los cuales no podían preverse por ninguna forma. Revoluciones, que impedían a las compañías petroleras cumplir sus cuotas, corrupción en países en que fábricas se habían instalado, y por supuesto el factor humano en la dirección de las empresas, que emitían las acciones conque financiaban, o se suponían financiar las operaciones. Y tanto hoy como ayer ejecutivos y CEO, encontraban siempre la forma de derivar fabulosas sumas de dinero, en pinturas de valores inapreciables para sus colecciones personales, casas de vacaciones en islas tropicales y magníficos yates por cientos de millones de dólares.

Consideró que la potencialidad de ganancias era la adquisición de la mayoría de las acciones y tomar la dirección de la empresa, asegurar los ingresos necesarios para desarrollarla y no hacerla pública, ya que los accionista podían cambiar los principios con que la compañía se había fundado. La obligación a la moralidad y la perfección del producto, debía en la mayor parte de los casos, estar supeditada al pedido de mayores ganancias para los accionistas. Lo más importante era encontrar a la Empresa destinada a adquirir la potencialidad de desarrollo y que pudiera ser adquirida con el poco capital que tenia disponible.

Eran enormes sueños para un jóven que apenas estaba alcanzando los 20 años. -¡OK, OK! -interrumpió Frank -Esta es una hermosa historia. ¿Cómo sabes todo esto? -Ya le dije Frank -dijo Juan Carlos -El padre Fabián, nuestro párroco en Nicaragua, fue el instrumento que hizo a Simón convertirse al Catolicismo. Por más de 15 años estuvo con él, no solo en el Hospital en donde fue atendido. Simón, luego de una visita a nuestro poblado, pidió y fue transferido inmediatamente. No muchos, a pesar de su vocación, piden un lugar de tanta pobreza, a pesar de la maravillosa vista del mar, y la lujuriosa vegetación.

Solo ven enfermedad, pobreza y unas chozas, a lo que llaman poblado. Él solo vio la oportunidad de ayudar a que el poblado y la población fueran un complemento de las bellezas naturales del entorno.


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