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Pedro II El Romano - El Ultimo Papa? - Capítulo XXV - En las Montañas - Por el panorama, que pese a la oscura noche podía ver, con las montañas del entorno, pensó que hacia horas que estaban viajando los continuos baches hacían saltar el vehículo continuamente pese a la magnifica suspensión que poseían los Hummvees.

En las Montañas


Pedro II El Romano - El Ultimo Papa...?

Capítulo XXV

En las Montañas

El camino sin pavimentar, y los baches despertaron a Simón que había estado durmiendo por una parte del viaje, no podía decir cuanto tiempo había pegado los ojos, ya que le habían sacado su reloj, pero no reemplazado el mismo. Por el panorama, que pese a la oscura noche podía ver, con las montañas del entorno, pensó que hacia horas que estaban viajando los continuos baches hacían saltar el vehículo continuamente pese a la magnifica suspensión que poseían los Hummvees.

Podía observar que se encontraban en una zona que los caminos, si es que había uno, jamás había sido marcado por seres humanos, solo animales lo circulaban y como el viejo adagio decía “Se hace camino al andar” y eso es lo que las cabras y camellos habían hecho por cientos de años. Podía ver que el amanecer comenzaba a teñir de rojos el azul violáceo del firmamento y los picos de las montañas comenzaban a mostrar los detalles de las piedras que los componían con los claro oscuros que se filtraban por las cravaces.

Finalmente llegaron a un grupo de montañas, a los cuales los vehículos se dirigieron, entrando por un estrecho corredor entre dos montañas que formaban un cañón que daba entrada a un valle, el cual según podía observar el Papa, hervía con actividad, y gente en todas direcciones cargando pesadas partes de artillería hacia las trincheras las cuales al instalar el armamento dirigido hacia la entrada al valle, se ponían el camuflaje para ocultarlas desde el aire. Otros apilaban bolsas de arena, que un grupo febrilmente llenaba y las llevaba a un sitio cercano para instalarlas, con un par de pick-ups.

El papa contemplo ese despliegue de actividad, y como se estaban aplicando los camuflajes necesarios para no ser descubiertos, sabiendo que en ese instante cientos de fotografías tomadas por los satélites, estaban ya creando un catalogo de cada arma que se instalaba y caja de municiones que era transportada al sitio. Los vehículos se detuvieron delante de una estrecha rampa, los hombres bajaron y se alinearon frente a los mismos, y Hashmir abrió la puerta del hummvee, solicitando al Papa que descendiera. Los hombres que se hallaban cercanos miraron con suma curiosidad al hombre que descendía y que de acuerdo a los rumores circulantes era el jefe de mil millones de infieles.

Los primeros tramos de la ascensión fueron un tanto difícil ya que los mismos parecían haberse hecho por cabras que usaban la montaña, para hallar unos pastos con que alimentarse, entre las piedras, y mirando hacia arriba, parecía que el total del sendero era asi, pero al segundo tramo, un camino cortado en la montaña, permitía si asi se deseara que un vehículo circulara con facilidad, mas aun varios hombres.

Ante la mirada inquisitiva del Papa, Hashmir, Dijo.- Su excelencia mira sorprendido el trabajo que hemos hecho.- -La verdad que me sorprendió, ya que todo parecía ser natural sin que la mano del hombre hubiera tocado el entorno por cientos o miles de año.- Contesto el Papa. -Cuando era solo un joven mujahedin, en Afganistán, ayude a nuestro gran Líder Osama Bin Laden, transformar las montañas de Tora Bora, en una ciudad subterránea, que nadie podía sospechar su existencia, el Gran Osama, trajo equipos que transformaron todo el valle, y la construcción de laberintos imposibles de seguir, con generadores eléctricos, equipos de aire acondicionado y calefacción.

-Ahí, se forjo el plan que nos llevaría años en realizar parte del equipo fue transportado hasta este lugar oculto por el mundo y aquí estamos ya en la última fase del plan iniciado hace mas de 30 años.- Les llevo mas de 30 minutos llegar a la plataforma, donde una angosta entrada semi oculta permitía la entrada a la cueva por un estrecho pasillo, que finalmente desembocaba en una habitación, con una cama de hierro decrepita y bolsas por frazadas y un viejo colchón.

Sonriendo Hashim, lo condujo detrás de dos grandes piedras que ocultaban la entrada a una habitación mucho mayor, que conducía a una serie de oficinas, con un complejo sistema de computadoras y pantallas de televisión, con una recepción mundial de programas. Varios técnicos se encontraban trabajando en los escritorios de las diferentes computadoras, el lugar parecía más las facilidades de Walter en Castell Gandolfo, que una cueva en las montañas del Noroeste de syria. Miro con atención las facciones del Papa, para ver sus reaccione, pero el Papa permanecio inescrutable.

-Su excelencia-Dijo Hashmir.- Como podia usted creer que luego de 20 años de preparaciones, podiamos discutir la Paz, cuando estamos listos para lanzar el mas poderoso ataque contra los infieles, en todo El mundo. Una vez que los paises que creen en el poder de Allah vean que el dia 3 de noviembre todas las naciones de los infieles, esten de rodillas, se uniran a nosotros atacando los pocos que queden.-

Hashmir.- Interrumpió el Papa.- ¿Como puedes creer que una orden dada por un ser humano, para la destrucción de las criaturas que El Señor a creado, puede ser la voluntad de Dios? No comprendes que tus acciones y las de tus superiores y quienes te siguen, son erroneas y en caso de que consigas llevarlas a cabo los condenaran por toda la eternidad.-


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