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Pedro II El Romano - El Ultimo Papa? - Capítulo XXIII - El Secuestro - De acuerdo a las instrucciones dadas a Ahmed, el avión privado voló directamente desde Roma a la Ciudad de Aleppo, en Syria y estaba comenzando a descender en el Aeropuerto de Nerja.

El Secuestro


Pedro II El Romano - El Ultimo Papa...?

Capítulo XXIII

El Secuestro

De acuerdo a las instrucciones dadas a Ahmed, el avión privado voló directamente desde Roma a la Ciudad de Aleppo, en Syria y estaba comenzando a descender en el Aeropuerto de Nerja.- El Papa conocía la ciudad, que esta situada al Nor-oeste de syria, y como en la antigüedad un gran centro comercial en una región semi desierta. Con una gran comunidad Turco-Armenia, mayormente cristiana, también una gran población rusa, que cuya presencia se destaca por la cantidad de carteles en ese idioma anunciando los diferentes negocios de esa nacionalidad en la ciudad.

Históricamente la tradición indica que Abraham, acampo allí, y es donde ordeñaba a Halab, su vaca gris, siendo por ello que a Aleppo se le dio el nombre de “Halab al.Shahba”. A pesar de que estaba ya bajando el sol, la ciudad mostraba aun la belleza de su antigua arquitectura y el Papa disfrutaba desde el aire contemplar la famosa Citadel, construida en el siglo XIII por Seif al-Daula cuya entrada fortificada es un gran ejemplo de la Ingeniería militar árabe y cuya altura se destaca plenamente. Antes de la construcción del Canal de Suez, la ciudad era famosa por el paso de las caravanas trayendo los productos del mundo entonces conocido, con vínculos a Europa e India.

Las mas importantes muestras de arquitecturas en edificios conservados desde los siglos XIII y XIV, como los Caravanserais, Escuelas Coránicas y los famosos Baños turcos (Hammamms) todavía mostrando la belleza de su construcción y el trabajo de sus piedras. La ciudad tiene un especial significado para las religiones Muslim y cristiana, por la conversión de Paúl, en el camino a Damasco y la referencia a Abraham. El avión privado en que viajaba el Papa, aterrizo en el Aeropuerto y descendió rápidamente llevando solo una pequeña maleta de mano, con unos cambio de ropa y algunos documentos. El piloto específicamente cuido de llegar en un horario que no hubiera una aglomeración de aeronaves de pasajeros que demoraran a su Santidad con detalles de inmigración o trámites aduaneros. A pesar que el Pasaporte Diplomático de la Santa sede, evitaría cualquier demora en el procesamiento de los documentos.

El Papa, se dirigió a la cabina en que se encontraba el agente de inmigración y apenas si fue examinado, antes de ponerle el sello de entrada a Syria. Continuo su camino hacia la salida con su pequeña maleta, y solo se detuvo un momento para que examinaran su pasaporte, en la aduana antes de permitirle la salida de el área controlada por las autoridades Syrias. Dejo el recinto, por las puertas de cristal esmerilados que lo introdujeron al gran hall, el cual no había mucha gente esperando. Se detuvo unos momentos observando a su alrededor e inmediatamente reconoció Ahmed, que a rápidos pasos se dirigía a él, que tomo su mano y dejando su maleta en el suelo lo sujeto para que el mismo no se arrodillara al hacerlo. El besar la mano de un maestro, un hombre santo o importante, incluso un familiar regresando de un viaje, no es inusual en la cultura árabe, pero Simón quería evitar toda acción que llamara la atención a su persona.

Una vez concluido los saludos, Ahmed tomo la maleta del Papa y lo condujo hacia la salida, donde gran cantidad de maleteros y muchos desempleados peleaban por llegar a los viajeros, para conseguirles transportación, hoteles y visitas a los famosos lugares de la ciudad. Cuatro árabes con ropas occidentales se acercaron inmediatamente y tomaron a Ahmed y el Papa de cada brazo, sin decir nada, y prácticamente los llevaron en vuelo hacia dos mercedes que se encontraban en la curva del pavimento y la acera, con las puertas abiertas, en los cuales fueron introducidos. En los asientos de atrás, en medio de dos individuos, mientras otros del exterior cerraban las puertas, y emprendieron veloz marcha, el primero siguiendo a uno que salio tan pronto se cerraron las puertas del automóvil que llevaba al Papa.

Otro automóvil después del segundo que llevaba a Ahmed, haciendo una caravana de 4 vehículos en la carretera, que después de unos minutos y estar seguros que nadie los seguía, adoptaron una velocidad normal. Todo fue tan rápido y bien sincronizado, que al principio el Papa pensó que era parte del grupo que lo esperaba y que no querían que se lo reconociera. Rápidamente una vez en el automóvil y vio que los dos hombres sacaron y armaron el martillo de las dos pistolas revólveres Zavodi Crvena Zastava .357 que parecía como un cañón en las manos de los árabes. Sin perder la calma, y en su propio idioma, les interrogo.- Quienes son ustedes, ¿Qué es lo que quieren con nosotros?

El acompañante del chofer dio vuelta la cabeza y le contesto con un dejo de respeto. – Su excelencia, tenemos órdenes de llevarlo con nosotros, por favor no haga ninguna resistencia, ya que tenemos órdenes de impedir su escape, por todos los medios posible.- -Por mayor seguridad, podría hacer que mis acompañantes aquí, bajen el martillo de sus armas, ya que cualquier movimiento puede producir un disparo.- Como esta conversación se realizaba en árabe, los dos hombres ante la mirada del que parecía ser su jefe, bajaron inmediatamente el martillo de los revólveres.- -¡Gracias! – Dijo el Papa, a lo que nadie contesto. Mientras se alejaban del aeropuerto en varios minutos se encontraban el la ciudad, a pesar que el Papa había estado en ella varias veces no recordaba todos los detalles, para tener una exacta idea de donde se encontraba.

Pero reconoció al cruzar los rieles y doblar hacia la derecha, la calle Al Assadi, ya que corría paralela a las vías y se encontraba cerca de la Estación de tren dirigiéndose hacia el Norte. Pronto tomaron unas callejuelas donde se encontraban una serie de galpones de depósito de Mercaderías recibidas y otras para ser despachadas. Los automóviles disminuyeron la velocidad, y una cortina metálica se elevó dejándolos entrar. Allí varios individuos vestidos en las clásicas vestiduras árabes, exhibiendo cada uno un AK-47, se agruparon unos pocos pasos de los automóviles.

Ahmed y el Papa se encontraron rápidamente fuera de los vehículos y un individuo al parecer uno de los jefes de los terroristas, se acerco al Papa. -Su excelencia.- Le dijo con sumo respeto.- mi nombre es Hashim jihád, necesito que me entregue su aparato localizador.- A lo que el Papa procedió a entregarlo.-Y continuo.- Aquí tiene usted un cambio de ropas, que espero sean de su medida aproximada, y si fuera tan amable de entregarme las que está usando y cambiarse con esta, mucho le agradecería. El Papa se saco sus vestiduras, entregándoselas a Hashim, incluso sus ropas interiores y cambiándose por las que les dieron, las cuales estaban justas a sus medidas. Mientras lo hacia, se toco la cicatriz invisible que solo él podía notar en su piel, donde se encontraba el micro chip, que transmitía a cada instante no solo donde se encontraba pero los signos vitales de su cuerpo.

En estos momentos Walter y su team, estaba poniendo juntas las coordenadas que le decían su exacta localización. Hashim al recibir las ropas y el microchip junto con la billetera, reloj y otras pertenencias, llamo. -¡Taleb!- y entregándole el envoltorio continuo.- Sabes lo que hacer con esto.-

-¡SI!-Contestó y salio rápidamente tomando uno de los automóviles deteniéndose frente a la misma cortina metálica donde habían entrado, una vez ésta levantada, salio a moderada velocidad. Ante la sonrisa del papa que sabia en ese preciso momento Walter y su equipo, sabia exactamente donde se encontraba y que algo había sucedido.

-Su excelencia si por favor puede acompañarme.-Hashim le pidió al Papa, a lo que este lo siguió a una habitación sin ventanas, con una mesa y una silla como único mobiliario. Al parecer, pensó el Papa, esta no era la primera vez que la habitación había servido como celda, ya que tenía una barra de hierro en la parte exterior. El galpón era bien amplio pero no parecía que estaba siendo usado últimamente para almacenar productos, pero posiblemente para almacenar armas y repartirlas mediante cajones rotulados otro tipo de mercaderías. Varias puertas y celdas como ésta ocupaban el largo galpón, no necesariamente para ser ocupadas por prisioneros, pero tal vez sofisticadas armas y explosivos.- Hashmir, dejo la celda en que el Papa había sido encarcelado y camino rápidamente hasta el otro lado del galpón, donde en una oficina totalmente cerrada, un guardia se encontraba en la puerta, que abrió respetuosamente a Hashmir, en la oficina, mas bien una sala de conferencia, se encontraban 10 hombres sentados alrededor de la mesa saboreando tazas de Chai, el delicioso oscuro té, el cual es una tremenda fuente de cafeína, del cual los árabes son tan afectos.

El individuo a la cabecera de la mesa, le indico a Hashim un asiento vacío al final de la misma. -Hashim.- Dijo.- Tienes ahora a Simón Pedro en tu poder, Que es lo que piensas hacer con él y cual será la ayuda que prestara a nuestra causa. Reda Mujáhid.- Contesto Hashim.- Primeramente el tener a Simón Pedro, demostrará conclusiva mente el poder del Islam, y tenemos que reconocer que con el poco tiempo que él ha estado en la posición de Pope, cientos de clérigos que apoyaban nuestra causa, no están seguros ahora, con las promesas falsas que Simón Pedro y sus emisarios han estado sembrando en cada Mosquee y escuela del Islam. He podido interceptar los mensajes que pedían una reunión de clérigos de todas las religiones para imponer sus ideas religiosas, indudablemente en detrimento de Islam y el profeta Mahoma. Si no intercepto a Simón Pedro, una reunión se hubiera llevado a cabo, cuyas consecuencias tal vez hubieran adversamente influido la preparación de un ataque que nos costo 25 años de esfuerzos y que en pocas semanas, darán un golpe fatal a los infieles, en América y el mundo.

El secuestro de uno de los más poderosos jefes de los infieles, demostrara el poder del Islam entre aquellos que mancillan el nombre del profeta con las dudas. Después del 2 de Noviembre, no habrá duda en la mente de nadie, que el poder de que Ala es Dios y Mahoma su profeta. Millones de infieles morirán ese día.- -El poder de Ala esta contigo Hashim.- dijo Reda Mujáhid visiblemente impresionado como lo estaban los otros hombres presentes en el cuarto.- ¿Donde llevaras a Simón Pedro?- -Lo llevaremos a ……………., nuestros cuarteles en la montaña, -¿No es eso demasiado peligroso?-pregunto Reda Mujáis.- -No lo es, en primer lugar el sitio es inexpugnable y solo hay una forma de entrar a la cueva, tenemos más de 300 hombres en el Valle y esperamos más que se unirán en un par de días desde los países vecinos. -Pero hay documentos y computadoras allí que no deben caer en manos de los Infieles.- -La cueva esta llena de explosivos que serán detonado a la menor señal de peligro.-

Nadie podrá encontrarnos, el PSTde Simón Pedro lo hemos enviado a algún lugar en Irak. -Recuerda Hashim, que ningún mal debe ocurrirle a Simón Pedro, hasta la fecha de nuestro ataque. No queremos crear un Mártir, para que nuestra gente sea atacada antes de que el nuestro sea consumado. -Asi se hará Reda Mujáhid.- -Ve ahora y que Ala te proteja.- Hashim, saludo con la cabeza al levantarse de su silla a cada uno de los miembros del consejo que se encontraban en la habitación y salio rápidamente, dentro del edificio se encontraban ya 5 vehículos con capacidad para ocho individuos que estaban preparados con sus armas AK-47 y las armas de manos en sus cartucheras, además de las típicas dagas árabes.

Hashim se dirigió a la celda donde habían encerrado al Papa, y le pidió que lo acompañara, lo que hizo mirando los vehículos y los hombres, también vio que habían sacado a Ahmed, y lo estaban introduciendo en uno de los automotores.

El Papa fue conducido hasta el segundo en línea, dos hombres se introdujeron acomodándose en el asiento trasero y le indicaron al Papa que se sentara en el asiento del medio que no tenia puerta de su lado, uno de los terroristas se sentó al lado del Pontifice, cerrando la puerta. El chofer y su acompañante se acomodaron y al abrirse la puerta metálica los cinco vehículos abandonaron los galpones e iniciaron la marcha, saliendo rápidamente de la ciudad.


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