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Pedro II El Romano - El Ultimo Papa? - Capítulo XVI - El Memorial - Una vez que terminaron el almuerzo, Anthony, propuso caminar hasta el memorial. Podemos rendir tributo a los camaradas que quedaron detrás y no pueden saborear este momento con nosotros.

El Memorial


Pedro II El Romano - El Ultimo Papa...?

Capítulo XVI

El Memorial

Una vez que terminaron el almuerzo, Anthony, propuso caminar hasta el memorial. Podemos rendir tributo a los camaradas que quedaron detrás y no pueden saborear este momento con nosotros.

-Buena idea Anthony -Dijo Chris- Tengo unos Romeo y Julieta traídos de Cuba que los podemos fumar allí. -¡Cubanos! -Saltó Anthony -¿Son legales? -¡Claro que NO! -contestó Chris- Por eso propongo destruirlos. ¡Quemarlos a todos!” -De acuerdo. -Dijeron los tres, y miraron a Anderson en una silenciosa pregunta. -Realmente no podría –Dijo -Pero pensándolo bien, ¡qué diablos! el mundo no se detendrá sin mí por unos minutos. -¡Silvia! Voy a salir por media hora, re-arregla mi agenda, estaré en el Memorial. -Si señor -Contestó ésta.

El jardín del memorial, se encuentra en una pequeña colina entre el edificio original de la Agencia y el auditorio, siendo uno de los tres lugares que existen como memoriales en los terrenos de la CIA. Uno dedicado a la oficina de Servicios Estratégicos, la Pared de la Memoria y éste, a donde los cuatro se habían dirigido, estaba dedicado a todos los oficiales de inteligencia y contratistas que sirvieron a su patria. Así como los otros monumentos están construidos en mármol, en el confín de las paredes del edificio original, éste usa la belleza natural del entorno, para honrar a aquellos que murieron.

Diseñado en 1995 por Sheila Brady asociada a la firma Oehme, Van Sweden y asociados, fue inaugurado en 1996. Para diseñarlo usaron la mayor parte de las plantas naturales del lugar y otras seleccionadas especialmente para realzar la belleza de las existentes todas mezcladas con una formación de piedras que conforman una permanente cascada cayendo entre las rocas a un estanque con peces, proveyendo un lugar de tranquilidad y reflexión para los empleados en Langley. Como siempre lo hacían cuando las circunstancias les brindaba la oportunidad, pasaron unos minutos recordando a aquellos que habían quedado atrás y pensando cuándo alguno de ellos seria el sujeto de la memoria de camaradas vivos tal como lo estaban ahora. Releían la placa de bronce que se encontraba entre las piedras inscripta:

“EN RECUERDO A ESOS CUYOS ESFUERZOS HAN SERVIDO A UNA NACION AGRADECIDA.”

-Hay muchos que recuerdo hoy, que esta placa marca sus epitafios. -Dijo Anthony con la voz quebrada por unas lágrimas queriendo brotar de sus ojos-Espero que cuando mi día llegue, se reúnan aquí para fumar un habano en mi nombre como lo hacemos ahora por tantos compañeros.

¡A ver Chris, saca esos ilegales vamos a quemarlos!


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