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Pedro II El Romano - El Ultimo Papa? - Capítulo XLIII - Caballería - El Capitán Hugo y el Comandante Perry al frente de la brigada Gurkha, se encuentran en comando de las trincheras que protegían la entrada al valle; en unos minutos comenzará un ataque combinado, primeramente Anthony y sus hombres dirigirán el fuego hacia las defensas, abriendo una brecha para que penetre la caballería.

Caballeria


Pedro II El Romano - El Ultimo Papa...?

Capítulo XLIII

La Carga de Caballería

Los sesenta y un miembros de la caballería, y Carlos Guillermo, se encontraban en un receso en las laderas de unos cerros, protegidos por las características formaciones de rocas, abundantes en el área, a unos 400 metros de la entrada del Valle Alberto y Mario se encontraban conversando con Carlos Guillermo, que estaba ocupado tomando notas, de las impresiones de los miembros de la Guardia Nobile con respecto a la situación en que se hallaban, al comunicador individual en sus oídos y toda la Network, entonces llegó la inconfundible voz de Walter que informaba.

-Damas y caballeros.-Dijo.- me es grato informarles que a las 0300 hora local, El grupo de comandos de Anthony Góngora, han conseguido escalar la montaña en Jabal an Nusayriyah en Syria tomado los terroristas por sorpresa y liberar a su Santidad Pedro II.y 24 F-35X , hace dos horas treinta minutos han despegado de Lajas Air force Base, y han llegado a territorio Syrio y estan patrullando todas las areas, bajo la proteccion de la tecnología stealth para soportar los Comandos tropas y equipos en el area..-

A pesar de haber seguido segundo a segundo las informaciones de los comandos en tierra, los informes de Walter, y las fotografías siguiendo todos los detalles de los acontecimientos, un murmullo de satisfacción escapó de todos lo que se encontraban en el desierto, que no podían ofrecer una ruidosa aprobación por la noticia; pero ello no contaba en el Pentágono y las dependencias de la CIA, que lo expresaron con una poderosa ovación y aplauso.-

Este mismo grupo.- continuó.– ha tomado las posiciones en la plataforma, de la cueva, el Capitán Hugo y el Comandante Perry - al frente de la brigada Gurkha - se encuentran en comando de las trincheras que protegían la entrada al valle; en unos minutos comenzará un ataque combinado, primeramente Anthony y sus hombres dirigirán el fuego hacia las defensas, abriendo una brecha para que penetre la caballería, conjuntamente con fuego de ametralladoras y Sharp shooters, El coronel William Wise, enviará 2 de sus aparatos de combate a pasar vuelos rasantes por el valle como exhibición de fuerza, John García y Jersey, con voluntarios australianos del Ulyses, todos miembros y ex miembros de fuerzas especiales Australianas………. Apoyarán el ataque de la caballería con sus motocicletas y finalmente La guardia Suiza motorizada y los dos Tanques Bradleys entraran al valle.

-“En estos momentos quiero expresarles en nombre de su Santidad, que me lo ha pedido especialmente, su profundo agradecimiento por la velocidad que con la ayuda del Pentágono, la CIA los Estados Unidos de América y las otras Naciones que han colaborado para darle ayuda material y moral, a las fuerzas del Vaticano y los hombres que valientemente han ofrecido sus servicios para ésta operación. Gracias, y ahora seguiremos con nuestro trabajo.”

Nuevamente las pantallas comenzaron a mostrar en el Pentágono en una pantalla panorámica de mas de 10 metros, el valle donde se encontraba las fuerzas desplegadas de los terroristas, a ambos lados de la gran pantalla, varias pantallas de un metro de ancho colocadas una sobre la otra, mostrando diferentes ángulos.

En el campo de combate, el regimiento de caballería de La Guardia Nobile se encontraba montado, esperando las órdenes de marcha, Chiquitita al lado de los dos príncipes y Carlos Guillermo estaba sentada en sus patas traseras, con la cabeza en alto olfateado y respirando agitadamente.

De pronto el cielo se iluminó extraordinariamente con líneas azuladas que indicaban los proyectiles lanzados de la plataforma en la montaña donde se encontraba la cueva, el tableteo de las ametralladoras y el ensordecedor sonido de las explosiones causadas por la Bazooka y lanza granadas, en el ensordecedor sonido agudizado por el silencio del desierto, juntamente con los gritos de los hombres, algunos despertados de su sueño totalmente tomados por sorpresa, con sus armas pesadas dirigidas en la dirección opuesta de donde el ataque se producía.

Varios en las trincheras, los que no habían sido alcanzados por los fragmentos lanzados en todas direcciones por los explosivos, los proyectiles de las ametralladoras, y rifles automáticos, se encontraban tratando de cambiar la posición de las armas pesadas, pero la precisión de los hombres manejando los FN hacia su cometido poco menos que imposible, aunque muchos pudieron conseguir su objetivo, la posición en la plataforma de la cueva era un blanco dificilísimo, por el ángulo y la protección natural de la montaña y la defensa instaladas en las trincheras.

La mayoría de los hombres corrieron a buscar refugio en la falda de la montaña llevando sus armas de mano, pero totalmente desconcertados sin una firme dirección que organizara la resistencia al inesperado ataque.

John, y Jersey, observaban las luces sobre el oscuro cielo del desierto, y sus relojes. En 30 minutos pondrían sus motores en marcha.

Los hombres caminaban nerviosos alrededor de sus máquinas, asegurándose que todo funcionaba perfectamente, mientras escuchaban los sonidos y veían las luces a pocos kilómetros de distancia.

El tiempo pasaba lentamente y los hombres se encontraban ansiosos; su nivel de adrenalina aumentaba deseando de una vez iniciar la operación.

Veinte minutos pasaron, John y Jersey iniciaron el encendido de sus motores junto a ellos el equipo australiano los siguió con los sonidos intermitentes ocasionados por el acelerador, las luces iluminaban el entorno con muy pocos arbustos las masas oscuras pasaron a mostrar los detalles de sus piedras rojizas por el mineral de hierro en ellas, y podían verse un inesperado gran número de aves levantado vuelo, ante los extraños sonidos los cuales el desierto no eran comunes en el desierto.

El comandante Thomas, al frente de la unidad motorizada, ordenó el movimiento de los jeeps y Hummvees, y los Bradleys.

Todas las unidades seguirían a las motocicletas 10 minutos más tarde.

Los 107 hombres con sus uniformes diseñados siglos atrás, ofrecían un protocolar y casi desubicado toque de color y una extraña vista con sus alabardas y al mismo tiempo, a cargo de las ametralladoras instaladas en los jeeps, y Hummvees, las dos ambulancias habían partido al inicio de las operaciones y se encontraban ya en la zona de combate.

Todos los hombres de la guardia Suiza, habían recibido intensiva instrucción militar, y un duro adiestramiento diario en los cuarteles del Vaticano.

Ellos estaban listos y bien preparados para la misión más importante de sus vidas…

Alberto y Mario, estaban montados en sus caballos pendientes del reloj y cuando el mismo indicó que los 20 minutos habían pasado, Alberto ordenó con potente voz.

¡Regimiento al trote March!-

Chiquitita se levantó rápidamente poniéndose a la cabeza del grupo, frente a los dos príncipes y todo el regimiento siguió a Mario y Alberto en perfecta formación con sus lanzas en posición vertical.

En el Pentágono, todos estaban atentos a lo que pasaba en el Campo de Batalla. El general Noble viendo la pequeña perrita al frente de la caballería, dijo sonriendo.-

-Miren esa perrita, ella está haciendo historia, y yo sentado aquí sin poder hacer más que mirar.

-I LOVE THAT DOG!

Los caballos respiraban fuertemente excitados por un entorno desconocido, y unos ejercicios que si bien conocían, estaban tomando otra dirección que nunca habían practicado.

-¡Padre.-dijo Alberto.- No importa cual sea nuestro destino, quiero que sepas, que es un gran honor estar junto a ti en esta ocasión.-

-Hijo.-Contesto el príncipe.- No hay padre en el mundo en estos momentos mas orgulloso que yo, tus antecesores te están mirando con mi mismo orgullo y cariño, y mañana estaremos tomando un vino junto a su santidad… Ambos tenían los ojos llenos de lágrimas.-

Recomponiéndose de la emoción que lo embargaba, ordenó con firme voz

-¡Regimiento al galope!-

Chiquitita pudo mantener por unos segundos la velocidad de los caballos pero pronto se perdió entre el polvo levantado por su paso.

En el Pentágono el General Noble, preguntó.- -¿Donde está Chiquitita? Estaba ahí hace un minuto. Hey Walter donde está Chiquitita!- Gritó.-

-¡Allí está General, a la cola de la tropa, si mira bien entre el polvo vera el penacho blanco de la cola!

-¡Ah!.....ya la veo, great dog!

Cien metros antes de llegar a la entrada del valle, Alberto ordenó

-Corneta, toque Ataque,- y al sonar las primeras notas, grito con todo el volumen de su voz.

¡A LA CAAAAARGAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Era la orden que ansiosamente esperaba todo el regimiento, todo nerviosismo desapareció, sus botas golpearon suavemente los flancos del animal, quienes obedeciendo la orden aumentaron la rapidez de sus patas, conservando la formación del ataque.

Las lanzas bajaron sostenidas por el antebrazo y la mano firme del jinete, mientras los caballos dirigidos diestramente por los miembros de la guardia Nobile, seguían en una formación de V ( o en V?) permitiendo a los príncipes a la cabeza del regimiento penetrar al campo de batalla en el valle. Mientras tanto, el resto, dirigía sus caballos a realizar un perfecto salto de las trincheras buscando el enemigo con sus lanzas.

Alberto apretó la lanza con su antebrazo derecho y la sujetó firmemente con su mano, sólo faltaban unos metros…podía sentir su cuerpo tenso, sus músculos del brazo derecho dolorido por la presión ejercida sobre su arma. Podía sentir la respiración fuerte del caballo y ver el sudor en el mismo.

Solo faltaban unos metros, parecían diez y en cada movimiento de las patas del noble animal la distancia disminuía un metro. 8 metros 7 metros 6 metros 5, 4, 3, 2, 1.

Los caballos se prepararon a saltar sobre lo que quedaba de la primer trinchera, nadie a la vista para cargar sobre ellos.

El salto fue limpio y preciso, como si el animal remontara vuelo, por el tiempo que duro el completarlo. A cincuenta metros, sabía, se encontraba la segunda línea de defensa, los caballos reanudaron el largo galope siguiendo su carrera, Alberto y Mario, no veían a nadie contra quien dirigir sus lanzas, pero experimentaban el silbido de las balas que pasaban sobre sus cabezas, y a sus costados, y vieron caer alguno de los jinetes y caballos.

Pero ellos, no podían detener el ataque, ya pronto llegarían los efectivos motorizados con las ambulancias y personal médico. Estaban sobre la segunda línea, caballos y jinetes igual que el anterior fue un salto preciso y limpio sobre las trincheras seguido como antes por todo el regimiento.

Alberto pudo notar que tanto él como su padre y algunos hombres, aunque no todos, seguían en una línea de formación, pero los flancos no. Habrían encontrado algún tipo de resistencia.

Frenando un poco su caballo, ordenó a su padre tomar los hombres a su izquierda y dirigirse hacia donde estaban los demás hombres para prestar ayuda si era necesario, mientras él lo haría hacia la derecha. Además deberían dejar un área libre para las tropas motorizadas a llegar en unos minutos.

La mayor parte del enemigo que había huido se encontraba en la ladera de la montaña protegido por las rocas diseminadas e intentando reagruparse y ofrecer alguna oposición. Pero ya los Gurkas habían diezmado una gran parte con el fuego de sus ametralladoras y las carabinas de repetición, en manos de hombres capaz de usar esas armas con extraordinaria precisión.

Dos F-35X comenzaron a cruzar el pequeño Valle en vuelos, rasantes, descendiendo y elevándose siguiendo la línea de la montaña. El sonido de sus motores era horrendo y la tierra temblaba como con furia a cada paso de los aparatos.

Sumado a las luces y sonido de los motores de las motocicletas que enviaban los rayos de luz de sus focos y saltos por las imperfecciones del camino, los veinte hombres detuvieron sus motos a la entrada del valle.

Tomaron sus FN retractables comprobaron las municiones y entraron decididamente al campo de batalla, saltando sobre las trincheras y disparando al mismo tiempo con sus armas de mano; su objetivo eran los hombres que se encontraban contra la ladera de la montaña refugiados contra las piedras;

John, Jersey y los demás hombres dejaron sus Bikes, refugiándose detrás de las rocas y comenzaron a disparar a las posiciones enemigas.

Alberto con sus hombres se encontraban luchando bravamente hombre a hombre, viendo el rostro del enemigo en su flanco izquierdo, lo mismo que su padre, el príncipe Mario lo hacía en el flanco derecho.

Las dos ambulancias, que habían arribado unos minutos antes se encontraban ocupadas, atendiendo a los heridos de ambos bandos, 4 médicos y enfermeros se encontraban poniendo vendajes, extrayendo balas y tratando de brindar confort a los heridos. Las dos ambulancias fueron puestas cada una enfrentando direcciones opuestas, separadas por dos metros, corriendo el espacio dos pesadas planchas de acero de titanio, de un metro cada uno y dos metros de alto para protección, a los tanques de nafta les habían extraído todo el combustible, el que fue trasladado en 2 tanques a suficiente distancia de los vehículos.

Detrás de las ambulancias seis hombres del equipo medico, rápidamente bajaron varios grandes envoltorios y gran cantidad de postes de madera en secciones fáciles de ensamblar, unos se ocuparon en preparar los parantes y otros en desenrollar las lonas con la que se levanto rápidamente una carpa usando como una pared los dos Hummvees con el techo y las otras tres paredes de lona, desde la cual se aseguraron sogas a estacas en la tierra en un ángulo de 30 grados.

Las camas provisorias venían en unos paquetes cuadrados que contenían el catre con un colchón de foam, una frazada y dos sábanas, una vez desempaquetados, era solo seguir las instrucciones y ajustar las partes con los tornillos que venían con el paquete plástico de las instrucciones. Procedió a distribuirlos en la carpa que medía al terminarse doce metros por 24 metros.

Los catres una vez desempaquetados y ensamblados fueron instalados en líneas dejando entre ellos un pasillo de un metro y veinte centímetros, 50 camas fueron instaladas en el Hospital de campaña. Todas fueron ocupadas en los primeros treinta minutos la mayoría con heridos leves, las camas cercanas a las ambulancias eran donde los más gravemente heridos se les prestaban atención inmediata.

Chiquitita, habiendo llegado detrás de la caballería, sin detenerse comenzó a olfatear el aire, hasta que encontró el distintivo sent. Del papa, en el sendero de la montaña que comenzó a escalar como siempre con una rapidez no esperada en sus cortas patitas.


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