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Pedro II El Romano - El Ultimo Papa? - Capítulo XLVIII - Alerta en Syria - El señor ha dado siempre a la Iglesia y el mundo, el representante que era necesario. ¡Tú eres Pedro! Ambos sacerdotes se arrodillaron y besaron el anillo del Pescador.

Alerta en Syria


Pedro II El Romano - El Ultimo Papa...?

Capítulo XLVIII

Alerta en Syria

El Papa se encontraba desde hacia largo rato en su teléfono celular, primero con Ahmed, y luego en espera hasta que éste pudiera comunicarse con los grupos. Como evidentemente la reunión estaba programada para llevarse a cabo, en alguna parte del territorio de Syria, los grupos se encontrarían en la Región.

Una vez satisfecho de haberse comunicado, comenzaron el descenso a las acomodaciones preparadas por los trabajadores, los cuales se encontraban desde hacia un par de horas con pequeños y grandes tractores y bull dozers, palas, picos, y camiones. Estos hombres se encontraban desde el día anterior en Italia y habían volado a Chipre esperando las órdenes de trasladarse a Syria, en un C-130 Hércules con todo el equipo de recolección, limpieza y Carpas para preparar la conferencia en el sitio.

Las órdenes de salida habían sido dadas, tan pronto el Papa fue liberado y las fuerzas enviadas para el rescate asumieron control de la situación. El papa ordeno, la salida de la aeronave y equipo por medio de Walter, cuando éste estuviera convencido que los perímetros estuvieran seguros. Los tractores y bulldozers rápidamente limpiaron de piedras y cubrieron las trincheras y el daño efectuado por las granadas y explosivos con que el área había sido sometida. En pocas horas no dejaron rastros de que el valle había sido un campo de batalla.

Una docena de carpas para 15 hombres fueron levantadas, con varios catres, dentro del perímetro que serian usadas para alojar los prisioneros, 20 Letrinas químicas, y un cerco de alambre de púas fueron instalados con un solo medio de entrada y salida, con guardas armados. Un Motor home, tipo A con todas las comodidades fue transportado en uno de los C-130 Hércules y trasladado al perímetro de lo que había sido el teatro de operaciones, el mismo contaba con especiales facilidades para cuarto de conferencia , oficinas, un dormitorio, cocina y baño con ducha. El Papa se dirigió a su temporaria vivienda, en la cual Georgio su valet ya se encontraba en ella preparando todo para el Santo Padre.

-Bon Giorno su Santidad.-saludo Georgio, tan calmo como si estuviera en los recintos del Vaticano, y el Papa jamás hubiese salido de allí.

-Bon Giorno, Georgio.-Contestó el Papa en el mismo tono de voz. -Su baño y su ropa están listos su Santidad- -Dile a Fabián y Leopoldo que quisiera verlos, en media hora.- -Si su santidad.- dijo saliendo rápidamente. Una vez bañado, afeitado y cambiado con sus blancos ropajes una gran diferencia a la ropa llena de polvo de los caminos y las montañas del desierto, la cual Georgio las hizo desaparecer de la vista.

El Papa se encontraba en pleno uso de sus facultades y presencia de ánimo, uno de los más importantes atributos de su personalidad, Georgio había preparado una mesa con el té que su Santidad acostumbraba a tomar, junto con la mermelada de higos, que su madre le enviaba de Jerusalén. -Prepara dos servicios más para Fabián y Leopoldo.- Le ordeno a Georgio, que prontamente puso las dos tazas y más tostadas que ya estaban preparadas, anticipándose a los deseos de su Santidad. Unos suaves golpes en la puerta, indicaron que los dos sacerdotes se encontraban ya, listos para ver al Papa. Georgio abrió la puerta dejándolos pasar, los cuales fueron efusivamente recibidos por su Santidad, que permitió a ambos besar su anillo, y le indico con un gesto de sentarse y compartir su mesa. Mientras disfrutaban el desayuno con la deliciosa mermelada casera, ante la insistencia de los dos sacerdotes, el Papa, les dio una breve reseña de los hechos de su captura. Mientras lo hacia, el teléfono celular sonó y lo abrió con curiosidad, viendo quien era el que llamaba rápidamente lo puso en su oído y se dirigió con él hacia el dormitorio, donde cerro la puerta.

-¿Good Morning George, otra vez, todo bien? Pregunto curioso. -Si su santidad.- Contestó el presidente de los Estados Unidos.- Quería informarle que el Gobierno de Syria, accedió a permitir la realización de la conferencia de Paz, en su territorio, colaborando con sus Fuerzas Armadas para asegurar la paz y el orden.- -¡Gracias a Dios! Hijo mío.- Contestó el Papa.- parecería que estamos en camino de concretar nuestros deseos.- -Asi es, su Santidad, quería ser yo que pudiera brindarle la buena noticia. Sus 24 Aviones permanecerán en nuestro portaviones en el Mediterráneo hasta que la Conferencia termine. Espero verlo en corto tiempo su Santidad -Yo también hijo mío. ¡Que Dios te bendiga! El Papa retorno inmediatamente a la mesa, donde Georgio estaba llenando otra taza de Té caliente. Inmediatamente tomo el celular y marco rápidamente un número, ante la mirada recriminatoria de Georgio, viendo que el Papa permitía que asi se enfriara la infusión preparada a la exacta temperatura que prefería su Santidad. -¡Walter! – Exclamo.- solo deseo robarte un minuto de tu tiempo para decirte que debes coordinar con Anderson en la CIA, y el General Noble en el Pentágono, Syria, a aceptado que usemos su país para realizar la conferencia.- - ¡Por supuesto ¡ Sin presiones de ninguna parte.- Expreso Walter en tono de broma.

El Papa se permitió exhibir una sonrisa mientras colgaba el teléfono. -Su Santidad.- Dijo Leopoldo.- Esas son magnificas noticias, ya que tenemos la sanción de al menos un país Árabe para recibir los Delegados. -La verdad es que las circunstancias han obligado a Syria, a asumir un papel en algo que no quería, ya que esto puede, en el mundo Árabe constituir la indicación de una expresión de apoyo a los países Infieles.-Contestó el Papa.- Pero la presencia de varios aviones de combate en el País, sumado a las tropas y equipos mecanizados, atacando los terroristas, ha creado la impresión que los que estaban detrás de esos ataques eran las tropas Syrias. - Los caminos del señor son siempre misteriosos.- Continuo el Papa.- Pero siempre conducen a feliz término. Espero que sea asi mis queridos amigos, porque esta situación me a producido una gran pena en mi corazón.- - ¿Cual su santidad?- Preguntó Leopoldo, seguido por la mirada inquisitiva de Fabián.

Georgio prudentemente se retiro del comedor y dejo a los dos sacerdotes con su Santidad. -Queridos amigos, se que lo que estoy haciendo, es lo que necesita hacerse por el bien de la humanidad. Pero……. He actuado contra del consejo de los Cardenales que tienen la experiencia con las normas de la Iglesia y he tomado riesgos, por los cuales este carnaje se ha producido no puedo descartarlo, con la expresión de que “el fin justifica los medios”, he visto que, como consecuencia de mis acciones hombres han arriesgado y dado la vida, por mi y la han perdido por luchar en contra MIA.- dijo el Papa.- -Su santidad no debe mortificarse por lo sucedido aquí.-dijo el Padre Fabián.- Nada de esto a sido vuestra culpa, al contrario su Santidad ha sido una victima de unas circunstancias creada por los mismos individuos que su Santidad esta tratando de ayudar. - Lo sé Fabián.- Contesto el Papa.- Pero no puedo dejar de pensar en la muerte de tantos por mi culpa. -Solo tienes que pensar, cuantos mas morirán si no continuas con tu misión. Y no solo soldados, pero mujeres y niños, inocentes cuya única culpa es la de haber nacido, Su Santidad tu eres Pedro, el elegido de Dios,

El señor ha dado siempre a la Iglesia y el mundo, el representante que era necesario. ¡Tú eres Pedro! Ambos sacerdotes se arrodillaron y besaron el anillo del Pescador.

El rostro de su Santidad se ilumino con una sonrisa, y dijo.-Mis hermanos en Cristo, mañana llegaran los delegados, y con la ayuda de Dios el mundo cambiara en la forma que la Iglesia espera desde hace 2000 años.


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