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Corría el año 1955, vivíamos mi familia y yo en un pueblo distante, a varios kilómetros de la capital del país. Pero estaba creciendo a pasos agigantados, comercialmente estábamos en un época floreciente...

La Revancha de la Vida


Frio en el Alma

Dormir en la Calle

Capítulo I

Corría el año 1955, vivíamos mi familia y yo en un pueblo distante, a varios kilómetros de la capital del país. Pero estaba creciendo a pasos agigantados, comercialmente estábamos en un época floreciente, la guerra mundial había traído las necesidades que sufren los pueblos, después de una conflagración como lo fue la segunda guerra mundial, feo es decirlo, pero eso levantó nuestras industrias y trajo muchas divisas al país. Raro era ver entonces, gente pobre o muy pobre, pero igual en un pueblo chico, algo de pobreza había, porque desgraciadamente, desde que el mundo es mundo, siempre hubo. Yo tenía un negocio que me dejaba un muy buen pasar, no era rico, pero era lo que en la época se decía de clase media.

Tenia una casa grande, 4 dormitorios, gran patio interior con claraboya, la entrada un zaguán, que a uno y otro lado tenia a la izquierda el living y a la derecha el comedor principal El patio interior tenia una gran puerta cancel que daba al comedor diario que también tenia un gran ventanal que daba a un espacioso jardín con varios árboles frutales y hermosas flores. Donde comenzaba el jardín estaba la cocina, amplia de leña y al otro costado del jardín, había un gran galpón del largo de toda la casa en donde guardaba la mercancía de mi comercio. Así, a grandes rasgos era mi casa; La vida corría apacible, se trabajaba todo el día, menos entre las 12hs. y las 15hs. horario de la religiosa siesta. La siesta era en general rutina en la vida del pueblo, parecía un pueblo fantasma, pues no había movimiento. la vida otra vez comenzaba a partir de las 15 hs. hasta las 20 hs. en que la gente regresaba a su casa a descansar, así era la vida en mi pueblo, tranquila y feliz .

No había televisión, solo los periódicos nos traían noticias del exterior, cuando terminaba el día, regresaba a mi casa, alrededor de las 19 hs. y mi negocio lo cerraba el empleado que quedaba de sereno. A las 20 hs. en punto salía de mi negocio siempre haciendo el mismo trayecto, no tenia necesidad de hacerlo en auto, porque estaba a 4 cuadras de mi casa; un día cuando me faltaba una cuadra para llegar, veo a un hombre acostado, en el portal de una Tienda, cosa rara en mi pueblo, me acerque, estaba acurrucado, con su cabeza entre los brazos y sus piernas arrolladas tapándose con unos cuantos diarios y con un sombrero viejo en sus pies, en el cual había algunas monedas. Me compadecí, tanto que lo desperté, era un hombre de unos 60 años, le pregunté si tenia frío, y me contesto que acurrucado como estaba y con los diarios tapándole no, por ahora no siento frío.

“Lo que tengo frío es en el alma“ esas palabras me movieron el corazón y no dude un instante -le dije- “ vengase conmigo, acompáñeme a mi casa, vamos a tomar una taza de leche caliente”. -Eso, no se desprecia nunca, pero quizás, mi presencia, no le guste a su familia. - no tenga cuidado, vamos, deje esos diarios ahí -si, pero es mi abrigo -tome su sombrero y vamos. - sabe señor, es la primera vez, que alguien me tiende una mano. -no se preocupe, estamos para ayudarnos, unos a otros, sino para que sirve el ser human. - sabe yo en un tiempo, tuve familia, pero no tuve ni el apoyo, ni la mano que usted sin conocerme me ofrece - vamos hombre, tranquilícese, ya vendrán tiempos mejores ,. . . Así con esta conversación, llegamos a mi casa.

Olegario Juan Caorsi

La Revancha de la Vida

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII


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