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Instantes - Eslabonando - Capítulo III - Señoras y señores, su atención por favor, acaban de darme los resultados de laboratorio de las muestras realizadas a sus hijos, temo informarles que no hay ninguna muestra de reactividad, que compruebe que sus hijos hayan sido envenenados, por algunos metales pesados.

Eslabonando


Instantes

Capítulo III

  • Novela de Jesús Carrera Carrillo  

Ya han pasado más de dos horas desde que el tumulto de periodistas irrumpía en la comandancia de policía. Ahora todo está en calma afuera, son más de las 3 de la mañana y lo único que se alcanza escuchar es el suave sonido del viento que sopla sin cesar, así como la danza de las hojas de varios árboles ubicados enfrente de la comandancia de policía. Todo parece tan quieto, las calles vacías, los semáforos tintineando en la luz amarilla de intermitente, apenas empieza el movimiento laboral en las panaderías locales,  los recolectores de basura son los únicos espías indiscretos de esta tan agitada pero placida madrugada. El ambiente se siente como si la misma vida quisiera tomar un descanso de un tan agitado día que estuvo lleno de contrariedades, reclamos, gritos y desesperación.  Sin embargo, tanta paz  solo existe en los cuentos de hadas; hay un lugar donde siempre hay luz, donde siempre hay vida y muerte, donde parece que nadie descansa, donde siempre hay tensión y alegría, sorpresas y tristezas, cansancio y alivio, es el hospital “Ángeles” ubicado al sur de la ciudad, donde están dormidos los cuerpos de 30 jóvenes que misteriosamente están en estado de coma, ahí en la sala de espera de terapia intensiva muchas veces  fría y solitaria, están más de 60 gentes, quienes hacen conjeturas entre ellos, miran las fotos de las victimas , salen a caminar sin parar, fuman cigarros, y hasta han llegado a formar un vínculo familiar después de 15 días de agónica espera. Cosa curiosa hay registrados como familiares 31 gentes cuando solamente hay 30 jóvenes victimas ¿Porqué será?

  • Ya viste Adri, Que buena persona es Leonor, la verdad que entereza,  después de lo que vivió hace más de 3 meses y  aquí esta, siempre con ese porte, tan recta, tan intelectual, toda una mujer de clase de los pies a la cabeza, desde el peinado, hasta su traje sastre , su saco siempre limpio, esas empuñaduras blancas,  y que no decir de su falda sin ninguna arruga o pliegue extraño.

-Tienes razón  Claudia , Leonor, siempre se ha caracterizado por ser una mujer entregada , no solo a sus hijos , bueno que en paz descanse su hija la mayor, si sabes lo que le paso  ¿no?

-Si claro, recuerda que estuvimos juntas en el velorio.

-Aún, todavía sigo asombrada, yo no puedo con la pena de lo que nos está pasando y ella mírala ahí parada, con nosotros sufriendo una vez más.

-Hay Adri, y déjate eso, que todavía junto con su esposo que es un gran líder sindical de trabajadores, están organizando una fundación para combatir esa enfermedad de su hija, imagínate, volver a ver en hospitales, tras hospitales, la misma forma de cómo se va muriendo otro ser de la misma forma que le pasó a  tu hija, yo no podría.

  • Tienes razón, yo no podría hacer ni la mitad de lo que ella hace, la verdad que es un ejemplo de mujer.

  • Si esa Leonor es un encanto.

De golpe alguien llega a interrumpir el cuchicheo en el hospital.

  • Señoras y señores, su atención por favor, acaban de darme los resultados de laboratorio de las muestras realizadas a sus hijos, temo informarles que no hay ninguna muestra de reactividad, que compruebe que sus hijos hayan sido envenenados, por algunos metales pesados como Oro, Plata, Platino, Mercurio,  Plomo, Arsénico, Azufre,  Paladio por mencionarles algunos metales. Desafortunadamente no pudimos encontrar nada por la vía de metales pesados. También el grupo de laboratoristas ha revisado exhaustivamente planta por planta, pintura por pintura  del colegio sin éxito alguno. Además, se realizó la búsqueda vía hongos y bacterias en paredes, fregaderos, lavabos y utensilios de la cafetería.  Una vez más lamento informarles que por estos canales tampoco encontramos nada, les reitero que todo esto va a estar detallado en los informes que se les va a entregar.  También quiero decirles que …

  • Doctor Gutiérrez como es posible que no se encuentre ¡Nada!- pregunto uno de los familiares.

-Señor, quiero que entienda que el hecho de que caigan 30 jóvenes súbitamente en coma, es algo que hasta nosotros estamos desconcertados, la escuela esta limpia, totalmente sana, inclusive ya retiramos la cuarentena del lugar, lo que les iba a decir es que se les hizo también a los maestros, personal docente y de intendencia, pruebas exhaustivas, para saber si ellos no son portadores de algún tipo de virus extranjero, ya sea que hayan estado en contacto con alguna persona de otro continente o que haya trabajado en lugares radioactivos y los resultados de todas estas pruebas fueron negativos, el personal está muy limpio. La verdad es que estamos agotando todas las fuentes posibles, la otra alternativa que nos queda es el seguir un itinerario detallado de que es lo que hizo cada estudiante mientras estuvo conciente, pero lo curioso es que después de haber leído todo el itinerario, acorde a las entrevistas que realizaron las trabajadoras sociales, no encontramos un vínculo que no sea la escuela donde ellos hayan estado juntos, aproximadamente 30 días antes de caer en coma, me resulta imposible, que exista algo que no sea virus o bacteria, que incubo y desapareció súbitamente después de dejar sus estragos.

  • Doctor Gutiérrez, creo que ya están dando palos de ciegos, queremos respuestas, queremos ver que encuentren algo, no por nada somos la sociedad elite de esta ciudad, somos gente que mantenemos esta ciudad, otorgamos empleos, damos valor a esta ciudad; además, a usted se le esta pagando bien y nos sale con esas cosas.- otro familiar de las victimas comentaba muy desesperado.

En esos momentos, parecía que toda la muchedumbre se le quería ir a golpes al doctor Gutiérrez, se les ha olvidado donde estaban, en un hospital, donde no solo son ellos los del problema, sino muchos más, quizás era por su poder adquisitivo y su influencia, porque cada una de las victimas en coma, es familiar de una familia rica de la ciudad, acaudalados, dueños de fabricas y empresas, que por muchos años, eso sí, daban empleo a la ciudad. Pero ahora ni con todo el dinero del mundo podían comprar la salud de sus hijos, se sentían miserables, impotentes, se sentían burlados, llenos de rabia, de esa ira que no la puedes tragar, ni digerir , se queda en tu boca, en tu pecho y de ahí no puede salir. Por eso esta gente que estaba acostumbrada a mangonear, desde  a los gobernantes como a sus trabajadores, todos querían respuestas, exigían respuestas al tan confundido e incrédulo doctor Gutiérrez. ¿Cómo, como era posible? Él se lo preguntaba, nunca había visto algo así, 30 jóvenes todos en coma, los mismos síntomas, ojos grandes, abiertos, pupilas dilatas y ennegrecida mirada fija pero placida, boca sonriente, labios amoratados. 30 son 30 los jóvenes así en estado vegetativo, de no ser por la tecnología ellos ya estarían dados por muertos.

-Doctor, que piensa, diga algo, no se quede así. ¿Qué va a hacer? – continua gritando un familiar de la victima al ya atormentado doctor Gutiérrez

-Miren calma voy a seguir con las investigaciones, no se preocupen….

-preocupación, usted que sabe de preocupación, como no es su vida o la de sus hijos la que esta ahí – reclamaba sin cesar un familiar de una de las victimas.

Por un momento, el doctor Gutiérrez, sintió el impulso de golpear a ese individuo, que él sabia que estaba sufriendo, pero recapacitó sensata y educadamente.

-Miren creo que son injustos sus reclamos, yo siempre he estado al pendiente en ningún momento los he olvidado o me he ido, sigo echándole ganas…

No acabo de decir eso cuando en el fondo surgió una voz,  firme , melodiosa pero imperativa, con la sutileza de quien sabe cortar las conversaciones, con la sutileza de quien sabe hablar cuando hay que hablar, era esa mujer, esa mujer de la mirada firme, pero cálida, la esposa del líder sindical, la mujer del traje impecable, esa mujer, de la que todo mundo habla por sus grandes proezas, porque no solo es mujer, es madre de sus hijos y madre del pueblo, es cariñosa, dadivosa, benévola, es la imagen de una inmaculada perfección, desde el vestir hasta el hablar, y que decir de su forma tan excelsa de comportarse. Su nombre: Leonor Castilla. Miembro desde que era joven de la mesa directiva de la sociedad de empresarios de la ciudad, fue presidenta del comité escolar cuando sus hijos iban a la primaria, impulsora de viajes educativos, siempre al pendiente y protagonista de muchos eventos tanto escolares como de recreación, precisamente por este currículum, por esta forma de ser y actuar, siempre era símbolo de admiración, de elogio y de entereza .

-Señores- dijo Leonor-  entiendo su pena, se por lo que están sufriendo, porque yo lo he vivido en carne viva, y no solo eso, traigo su sufrimiento en mi alma y vibra en todo mi ser. Pero ante todo tienen que calmarse, tiene que serenarse, el doctor no lo conozco personalmente, pero, cuando estuvo de guardia cuado tuve el problema con mi hija Tabata, él siempre me apoyó con sus palabras de aliento, nunca me dejó sola ni en los peores momentos, cuando él no tenía nada que hacer laboralmente, siempre me estuvo apoyando; no es que hablo para defenderlo , sino para decir las cosas como son, él sin duda alguna es un gran hombre.

-Leonor, tiene razón hemos estado prepotentes con el doctor no debemos ser así con él.- afirmó una voz de un familiar de las victimas que estaba al fondo del salón.

Y así con un simple comentario de Leonor, lo que parecía una trifulca verbal inmediatamente cesó.

-Gracias por su comprensión yo seguiré con mis investigaciones y creanme que cuando les digo que estamos haciendo hasta lo imposible, es cierta cada una de mis palabras.- Afirmó el tan controversial doctor Gutiérrez.

Terminaba de decir estas palabras el doctor, y a la vez giró su cabeza, la dirigió hacia Leonor, a quien con unas muecas y movimientos de la cabeza, le demostraba su agradecimiento, por tan oportuna intervención.  Sin embargo, también hay otro lugar, donde todavía en su interior hay algo de actividad, es una casa normal, de gente decente, una casa, donde está una mujer viviendo el regalo de la vida, viviendo el clímax de su feminidad, viviendo el tan ansiado embarazo que había deseado por tanto tiempo. Ella, mujer alta de cabello obscuro, pelo recogido, ojos preciosos, negros intensos, pómulos algo rellenitos que resaltan la belleza de su rostro tan bien estilizado; se le nota un tanto preocupada, un tanto cansada, no ha dormido bien, aunque ella sabe que por prescripción debe de descansar, debe reposar, su embarazo es de alto riesgo y un movimiento en falso puede ser fatal tanto para ella, como para el ser que arropa en su vientre desde hacia siete meses ya. Ella lo sabe, ella esta conciente de ello, pero al igual que su pareja un mar de pensamientos inunda su cognición, la obliga a dormitar y despertar en la noche, a tratar de relajarse; sin embargo, no puede conseguir un sueño placentero sabe que es por su pareja quien también le preocupa, por las situaciones que ha estado viviendo.

-¿Qué pasa, porque no llega Héctor? Son casi las 4 acorde a este reloj, por cierto que viejo está deberíamos de cambiarlo. Creo que escucho un ruido, debe ser Héctor.

Camina hacia la ventana la mujer, con un tanto de dificultad y lentitud se toma la espalda con las manos, como quien lo hace para tener mejor apoyo, es obvio, su vientre ha crecido y con ello su fisiología y fisonomía. Se pone de puntas para alcanzar a ver quien es y ¡Sorpresa!, sus preocupaciones han terminado, es su tan amado esposo.

Héctor, quien es el comandante de la policía,  con su instinto natural de darse cuenta de las cosas, hasta de aquello que se le escapa a un ojo normal, ve a su esposa que lo observa en la penumbra; se hizo disimulado para evitar que caminara su esposa rápido hacia la cama, pensando en su estado, se le ve cansado a Héctor como hacia no muchos años; sin embargo, él sabía que al atravesar su puerta, él tiene que estar todo entereza, todo firmeza.

-Voy a subir lento para que crea que no la he visto, no quiero preocuparla.- pensaba Héctor entre líneas.

Y así, con un ánimo disimuladamente renovado, subió sus escaleras el comandante, esposo y futuro padre.

-Mi amor, ¿Eres tu?

-Sí, soy yo, descansa ya sabes lo que nos dijo el médico.

-Sí lo se , solo que estaba pensando en ti, haz salido en todos los noticiarios, inclusive el otro día en un canal oriental vi tus declaraciones.

  • Sí, yo se que tienes motivos para estar preocupada, pero vas a ver que todo va a estar bien, la verdad, te tengo que confesar que estoy agradecido contigo, eres una mujer excepcional, me permites trabajar, me permites realizar algunas actividades que otra mujer y más en tu estado nunca me dejaría, también quiero agradecerle a tú mamá, por venir a apoyarnos, la verdad….

-Shhh, silencio Héctor, no tienes porque sentirte así , tú sabes que estamos para apoyarnos.

  • Gracias, amor yo siempre dije que me había casado con la mejor mujer.

Así con un abrazo, no solo de esposos, sino de fraternidad, del alma, se funden sus cuerpos , de dos amantes que tiene que vivir situaciones fuera del control de sus manos.

El tiempo pasa, los agradecimientos y abrazos son buenos; aunque Héctor sabe que hay que aprovechar las horas de descanso, pues son  pocas las que tiene disponibles.

-¿Qué pasa?, ¿Qué es este lugar?,  ¿donde estoy? No veo nada, que es esta niebla que cubre mi vista, no siento nada. ¿Porqué hace tanto frío? ¿Cómo salí de mi cama? Yo estoy seguro de que estaba en mi casa  ¿Cómo es que llegué a este lugar?

De repente la niebla que comenzó a ponerse más y más densa hasta que la visión de Héctor quedó totalmente nublada. Cuando en esos momentos comenzó a resonar una voz a todo alrededor del lugar, clamando:

-Héctor ¡Ayúdame!

-Esa voz, esa voz, yo ya la he escuchado.

-Héctor ¡Ayúdame!

-¿Saúl, hermano, eres tú?

En esos momentos la niebla comenzó a disiparse, el frio que sentía Héctor en el cuerpo, poco a poco se convirtió en una cálida brisa de verano; por fin el paisaje se dejaba ver  ¡Y que retrato era el que los ojos de comandante estaban viendo! Él estaba en medio de un largo pastizal cubierto por un variado folklore de todo tipo de plantas silvestres, parecía como si una sábana de pequeñas y medianas florecillas cubrieran todo el pasto, dando la apariencia de un lago de flores. En verdad que era hermoso el lugar misterioso donde Héctor se encontraba; de repente, él sintió ese cosquilleo en la nuca de cómo cuando alguien te observa, al girar la cabeza su impresión fue mayúscula al ver de quien se trataba.

  • ¡Hermano Saúl, eres tú! Espera voy hacia a ti.

Parecía que la larga pradera tenía vida, por más que corría Héctor, no alcanzaba a llegar hasta donde estaba Saúl.

-Hermano, no te quedes ahí parado, ven hacia aca, no se que pasa, sigo corriendo y no llego hasta donde estas, ven Saúl, soy yo tú hermano.

Intentó una vez más el comandante de la policía correr hacia donde estaba su hermano; sin embargo, fueron inútiles todos sus intentos. Para cuando estaba en el suelo rendido, intentando tomar aire, alzó su rostro, viendo por fin a Saúl enfrente de él después de tanto tiempo.

-Saúl, que bueno que estas acá, te he echado tanto de menos,  ven abrázame hermano.

Al intentar abrazar a Saúl, su cuerpo parecía que solo era un holograma, no había materia, no había calor corporal, no había pulso, no había mas que una imagen estática.

-Éste no es Saúl ¿Porqué no lo puedo abrazar? Parece como si solo fuera una imagen.

Acabó de pensar esto cuando la imagen comenzó a difuminarse en el ambiente.

-No, no te vayas- gritaba desesperadamente Héctor.

En esos momentos una vez más, el paisaje se tornó gris, sóbrio, frío y desolado, la vegetación desapareció y lo único que quedó fue la ceguera una vez más y la voz que comenzó a retumbar diciendo:

-Héctor, por favor, ¡Ayúdame!   ¡ENCUENTRAME, ES LA CLAVE!

-Saúl, ¿Eres tú? Saúl, dime, donde estas, háblame, todo está obscuro otra vez, no veo nada, ¿Dónde estas Hermano?, sigue hablando, todo es tan confuso ahorita, hermano no me dejes me has hecho falta, hermano, hermano, Saúl, hermano, sigue hablando.

-¡ENCUENTRAME!- gritaba esa voz.

-Saúl , no me dejes, Saaaaaaaaaaaúllllllll.

Y de un sobre salto y gran agitación Héctor se levantó gritando de su cama, exclamando el nombre de su hermano.

-Pero ¿Qué ha pasado?, otra vez, soñé  a Saúl ¿“ENCUENTRAME , ES LA CLAVE”?,¿Qué quiso decir mi hermano con eso? ¿A caso Saúl me ha mostrado una pizca del paraíso para decirme algo? Porque tiene que volver todo mi pasado justamente en estos tan difíciles momentos. ¿Qué hora es? No lo puedo creer son más de las 12 del día ¡No me despertaron!

Entre apuraciones y enojos, Héctor subió a su carro, pensativo, muy taciturno, intentando eslabonar, que era lo que estaba pasando, formulaba hipótesis, teorías, pero ahora estaba seguro de que había algo que tenía que ver con Saúl. En cada alto, el comandante no perdía el tiempo y trataba de profundizar en su teoría, para encontrar ese eslabón, esa clave que enlaza el caso de su hermano y el caso de los 30 jóvenes en coma.

-Los médicos, no encuentran nada como cuando sucedió con Saúl, los síntomas son los mismos, todo es igual. ¿Donde está el eslabón faltante? ¿Cuál es la pieza perdida? Y si…… mmmm no mejor no…….. Bueno podría ser ……….

Y sin pensarlo dos veces , el comandante hizo una llamada a su oficina.

-Laura, diles que hoy no voy a ir a la oficina tengo que ir a casa.

-¿Se sintió mal, su esposa señor?

-No , tengo que ir a mi ciudad natal.

-¿A que señor?

-Tú confía en mí ahí esta la clave de estos chicos.

Fin capítulo 3* Eslabonando


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