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El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada - Capítulo XVI - Nepal - Katmandú es cuna de historias fantásticas y de encuentros culturales que no desilusionan a nadie. “Cada vez que viajó, pasó por lo menos una semana en esta ciudad, gozando de un paseo en el Ganges, el magnificoTaj Majal y sus muchos templos que cuentan la rica historia religiosa y cultural de India.

Nepal


El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada

Capítulo XVI

Nepal

kathmandú es cuna de historias fantásticas y de encuentros culturales que no desilusionan a nadie. “Cada vez que viajó por estos lugares, pasó tambien por lo menos una semana en Agra, gozando de un paseo en el Ganges, el magnificente Taj Mahal,uno de los más hermosos edificios del mundo, como asimismo sus muchos templos que cuentan la rica historia religiosa y cultural de India” pensaba Susan, a pesar de haber visitado varias veces la ciudad y sus alrededores, en su paso por tratar de conquistar el pico más alto del mundo. (De tres intentos, dos habían fallado por causas climáticas, y sólo en el último había conseguido alcanzar la cima).

Esta ocasión parecía ser como las dos primeras, ya que el tiempo parecía haberse confabulado para impedir el ascenso, y tres equipos de escaladores aguardaban para inicia la aventura.

Esa mañana, Susan se encontraba a las siete en el comedor del hotel y la temperatura, usualmente, de 27º a 19º en esa época del año, no subía de los 10º, y el promedio de lluvia era mayor a 375mm. para ese mes, un promedio similar al de julio. Ya había decidido que la próxima semana regresaría a Italia, así que estaba aprovechando el tiempo para visitar una vez más el Taj Majal y otros templos, y tratar de encontrar otras maravillas arquitectónicas que no hubiera conocido.

Terminó de tomar su desayuno y se dirigió a la salida del hotel para tomar un taxi. Cuando se asomó a la acera, un auto se aproximó de inmediato. Desechó un primer pensamiento que le hizo creer que ese taxi la estaba aguardando, ya que además se había adelantado al que correspondía en la línea, y lo atribuyó a la lógica competencia hindú.

Le dio la dirección al chofer y abrió una guía de turismo acerca de la ciudad de Katmandú que llevaba con ella. Después de unos quince minutos, el chofer detuvo el vehículo, pero Susan no le dio demasiada importancia, cuando sorpresivamente tres hombres ingresaron al taxi; uno junto al chofer y los otros dos en la parte posterior junto a ella, mientras que la amenazaban con sus armas.

─ Llama al piloto, dile que tengo todo listo. Estaremos en el aeropuerto en media hora ─ordenó uno de los que estaba junto a Susan al individuo sentado al lado del chofer.

Este sacó un aerosol de su bolsillo y con él roció el rostro de la muchacha, la que, aunque intentó resistirse, cayó de inmediato en un profundo sopor. El automóvil se detuvo junto a una ambulancia que esperaba a un costado de la ruta, a unos pocos kilómetros de distancia, donde rápidamente trasladaron a Susan. El taxi siguió su camino, mientras la ambulancia con su preciosa carga, se dirigió hacia el aeropuerto.

Al llegar presentaron unos documentos que certificaban que se debía evacuar a una ciudadana inglesa en un jet privado, para tratamiento médico urgente. Una vez examinados los documentos, y con cierto dinero que cambió de manos, el jet ya correteaba por la pista y volaba sobre la imponente cadena del Himalaya –con sus impresionantes picos de hasta ocho mil metros de de altura y nieves perpetuas– rumbo a Sudáfrica, aunque no sería ese el destino final.


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