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El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada - Capítulo VI - Los Scroll de la Cueva -En 1952 varios beduinos hallaron una gran cantidad de scrolls en lo que es hoy la cueva (X). Estos hechos, más la proximidad de los hallazgos en los edificios de Qumrán donde excavaciones arqueológicas han corroborado la presencia de los essenas, muestran que esos documentos pertenecían a esa secta y que se originaron en los confines de su monasterio.

Los Scroll de la Cueva


El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada

Capítulo VI

Los Scroll de la Cueva

El teléfono sonó a las cinco en punto, de acuerdo con las instrucciones que había dejado en conserjería. Atendió y agradeció al operador y, rápidamente, saltó de la cama dirigiéndose a la ducha.

Tomó un buen baño, ya que por una semana viviría en una carpa en el desierto con sólo un pequeño recipiente con agua fría para su higiene personal. Así que disfrutó del agua caliente y el jabón el mayor tiempo posible.

Sus valijas estaban preparadas y llamó al servicio para que recogiera su equipaje; la cuenta había sido saldada la noche anterior. Le dio una generosa propina al empleado que llevó su equipaje hasta el parque de estacionamiento. Subió al jeep, miró por última vez el mapa en el tablero y con una sonrisa mientras silbaba una de las marchas Militares de Phillips Souza, tomó la carretera con el destino a Jericho, Qumrán y Masada, soñando con tener una aventura en el desierto, alejado de la carretera, donde pensaba pasar al menos una noche, si fuera posible dos, a solas con sus pensamientos.

Bajo un cielo despejado –sin la polución de las ciudades– miraría las mismas estrellas que fueran testigos de los momentos que definieron la historia religiosa del planeta. Terminó de armar su tienda casi al bajar el sol. Al oeste, entre las montañas, el disco rojo se apresuraba a esconderse tiñendo el cielo con los colores del poniente. Algunas nubes cercanas, en primer plano, permitían visualizar el azul violáceo del horizonte que en pocos minutos transformó en un azul intenso el cielo del desierto. Una suave brisa movía las llamas. Los leños al hacerse brasas enviaban chispas rojizas sobre los escasos arbustos secos que Anthony había podido recoger en los alrededores del campamento y su mente recordó las experiencias vividas los dos últimos días.

Al-Walisdis Palace era una espaciosa casa de campo, no diferente a las otras construcciones contemporáneas que se encontraban a lo largo del Río Jordán –llamadas los “Castillos del Desierto”–. sin duda muy interesantes si se cuenta con el tiempo necesario para practicar arqueología, excavar y tratar de descubrir monedas y artefactos antiguos que muestran una visión del pasado, de los baños, de la mezquita y de varios otros edificios. En la actualidad, el atractivo desaparece al encontrar en la entrada del complejo un kiosco donde se venden las entradas para poder acceder a las ruinas.

Al norte del Mar Muerto, las praderas del Jericó y el Río Jordán que son parte del Gran Rift Valley. A pesar que Jericó tiene bastante agua, en toda la región al sur existe una gran extensión desolada en la que sólo crecen unos arbustos del desierto. El Río Jordán corre por entre unas grotescas formaciones de colinas hasta desembocar en el Mar Muerto.

Allí se encuentra el Monasterio Griego de San Juan el Bautista, donde muchos creen que se bautizó Cristo. A un kilómetro de distancia se encuentra la pequeña laguna que recibe agua por una vertiente natural entre las piedras y que señala el lugar «Bethany beyond the Jordan» (Bethany más allá del Río Jordán).

Su mente pasó con rapidez a otros lugares, en la primavera de 1947. Unos pastores beduinos descubrieron por accidente en una cueva nueve jarras que contenían varios scrolls a un kilómetro y medio al norte del lugar conocido por Khirbet Qumrán. Posteriormente, entre los años 1949 y 1951, otros documentos fueron descubiertos por el «Departamento de Antigüedades de Jordania».

En 1952 varios beduinos hallaron una gran cantidad de scrolls en lo que es hoy la cueva (X). Estos hechos, más la proximidad de los hallazgos en los edificios de Qumrán donde excavaciones arqueológicas han corroborado la presencia de los essenas, muestran que esos documentos pertenecían a esa secta y que se originaron en los confines de su monasterio.

Una fuerte brisa interrumpió estos pensamientos de Anthony. Como las llamas ya estaban altas, comenzó a mover las brasas y sobre ellas puso una pequeña sartén con dos hamburguesas que traía en un refrigerador portátil. Sacó una lata de jugo de fruta y rápidamente tenía su cena lista. Agregó un tomate, algunas hojas de lechuga, pickles , mayonesa, y se sentó a disfrutarla bajo el manto de terciopelo negro azulado cargado de estrellas deslumbradamente brillantes en la oscuridad de la noche.

Todo era silencio y en el entorno podía ver gracias al reflejo de la luna llena que brillaba alta en el cielo, las sombras de los cerros vecinos y disfrutó de esa paz y de esa soledad tan especial del desierto. Sin embargo, le llamó la atención divisar entre las montañas, en lo alto de los cerros, la luz rojiza y titilante de un pequeño fuego; y tomando sus binoculares y compás tomó nota de la dirección para dirigirse hacia allí al día siguiente. Ese sería su primer destino, después del desayuno.

Cuando se durmió tuvo su sueño recurrente: la fantasía de encontrar una cueva nunca antes visitada repleta de vasijas que contuvieran los secretos del pasado, un sueño que había idealizado al ver en Jerusalén el Templo del Libro ( The Shrine of the Book ) y los documentos de más de dos mil años con los recipientes originales donde fueron encontrados.


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