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El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada - Capítulo XXIX La Hermana Rosa en el Vaticano - Mientras los preparativos se llevaban a cabo en la pequeña isla Nación de Cuba, en la Base de la Bahía de Guantánamo, a miles de kilómetros distantes, en la Ciudad del Vaticano, en la magnífica Biblioteca se encontraba la Hermana.

La Hermana Rosa en el Vaticano


El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada

Capítulo XXIX

La Hermana Rosa en el Vaticano

Mientras los preparativos se llevaban a cabo en la pequeña isla Nación de Cuba, en la Base de la Bahía de Guantánamo, a miles de kilómetros distantes, en la Ciudad del Vaticano, en la magnífica Biblioteca, en un ala separada se encontraba la hermana Rosa sentada ante una enorme mesa. Delante de ella había una gran cantidad de papeles, libros de consulta y una enorme pila de papeles borrador, muchos de los cuales eran apuntes, tratando de traducir lo que parecía ser un manuscrito con una historia muy controversial. Las notas que había conseguido reunir hasta ese momento decían:

Notas del Borrador

“Jerusalén en estos tiempos de infortunio ha tenido que sufrir tres maldiciones: Guerra, Tiranía y Sedición. Y ahora la cuarta maldición se ha levantado; y con ella, los tiempos que llevarán a la destrucción a nuestra Nación.

Pasó que nuestros antiguos soberanos construyeron una fortaleza de gran poder, para proteger sus riquezas y defender la Nación de los efectos de las guerras y ejércitos enemigos que pudieran amenazarla, no muy lejos de Jerusalén. Esta fue llamada MASADA, construida sobre una roca, no de pequeña circunferencia y muy alta sobre valles de tanta profundidad que los ojos no podían ver el fondo y cuyas paredes eran tan abruptas que ningún animal podía escalar, excepto en partes de la roca; pero no sin dificultad y con dos accesos: uno por la ruta del Lago Asphaltitis hacia el sol naciente, y otro por el Oeste. Uno de ellos llamado “Serpiente” por su angostura y las continuas curvas que lo recorren.

Fue en lo alto de esa montaña que Johnatan, el Alto Sacerdote, primeramente construyó la fortaleza y la pared que la rodeaba de siete furlongs 2 de largo con piedras blancas, una altura de ocho cubitos 3 con un ancho de ocho cubitos, en ella treinta y ocho torres cada una de cincuenta cubitos de altura.

Cuando Eleazar quien era descendiente del tal Judas que convenciera a muchos judíos que no se sometieran a los nuevos tributos impuestos por Cyrenius, que fuera enviado por el Emperador romano a Judea a imponerlos. Judas y sus seguidores decretaron las penas de muertes de aquellos judíos que se sometieran a los impuestos Romanos, tratando como enemigos a todos aquellos que aceptaran pagar los nuevos tributos a una Nación extranjera.

Eleazar siguiendo las enseñanzas de su antecesor y mentor, un potente hombre en comando, de esos llamados “Sicarii”, tomó posesión de la fortaleza. Como todo comandante, pensó en un próximo ataque de los romanos, que con el ilimitado poder de su Imperio podía en un futuro no muy lejano presentarle batalla con fuerzas muy superiores. Dar la vida para salvar la nación de Judea y el derecho de practicar su furlong: El octavo de una milla, aproximadamente 200m. ´ 33: cubit: Medida basada en la escala humana; la distancia desde el codo a la punta del dedo mayor de la mano extendida. religión era religión aceptable, pero vivir en la esclavitud bajo la sombra de Roma no lo era. Deberían luchar y salvarse para volver a luchar y exterminar al odiado enemigo.

E instruyó a Esteban a que encontrara una ruta de escape ya que si ellos con una pequeña fuerza fueron capaces de tomar la fortaleza, los soldados romanos bien entrenados y con poderosos armamentos podrían hacerlo también. Los Sicarii, una vez fortificados en Masada, se ocuparon del pillaje a las poblaciones vecinas. Sus primeras incursiones fueron para tomar sólo lo necesario y satisfacer sus mínimas necesidades por temor a que mayores represalias fueran tomadas. Pero al saber que los judíos estaban divididos entre la Sedición y la Tiranía, y que por tanto el Ejército no tomaría ninguna acción, de inmediato escalaron las operaciones y en la fiesta del “pan ácimo”, que se celebra en conmemoración del escape de Egipto, llegaron por la noche y tomaron la pequeña ciudad de Engaddi. Dispersaron a sus ciudadanos y a los que no podían huir, como las mujeres y los niños fueron salvajemente asesinados. Después cargaron todos los contenidos de sus hogares, llevando el botín a la Fortaleza Masada. Siguieron este curso de acción hasta que desaparecieron todos los poblados que rodeaban la Fortaleza. Pasó, que al tercer día, Esteban reunió a los jefes de grupos y a Eleazar para informarles que había preparado un plan. Necesitaba cien hombres y un año, pero.......

Rosa leía y releía las notas del trabajo que había realizado sintiéndose muy satisfecha de sí misma. Hubiera deseado estar con sus compañeros: Schonfield y Mitchner a los que sinceramente admiraba por los conocimientos y los aportes que habían hecho a la profesión que consumía su vida.

Levantó su vista cansada hacia los dos guardias suizos que se encontraban custodiándola, impasibles con sus magníficos uniformes, que se creía habían sido diseñados por Miguel Ángel. Mientras los miraba, no pudo evitar pensar en la situación de Anthony y de los hombres asignados a las operaciones militares en Colombia y lo qué estarían pasando.

Ensimismada en el trabajo, no había podido pensar en los problemas humanos. Su mente estuvo en comunicación con otra, alejada por el tiempo y espacio en el árido desierto de Judea, y en los acontecimientos de ese tiempo que, ahora comprendía, tenían un vínculo de vida y de muerte con los cientos de hombres a bordo de los aviones y en las húmedas selvas de Colombia dispuestos a enfrentar ese destino creado por personajes ignorados y desaparecidos en los principios de la era cristiana. Acontecimientos que afectaron el destino de aquellos que atacaron los zelotes, y que dieron lugar a la leyenda que envolvió la Fortaleza; el mito narrado por un escritor judío y ciudadano romano, cuyos escritos inspiraron a cien generaciones de judíos y que ahora había generado las dinámicas fuerzas para cambiar el destino de cientos de hombres, billones de dólares y la destrucción de un laboratorio de drogas –que al desaparecer, tal vez salvara las vidas y las mentes de un nuevo Einstein o una nueva Madre Teresa. Definitivamente,

¡No hay casualidades en el Reino del Señor!


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