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El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada - Capítulo XXVIII EE UU Base de Guantánamo Anthony, Hugo, Thomas y Nicholas caminaron inspeccionando los cinco C-130. Dos habían sido enviados por el General Noble, como préstamo al Vaticano, y tres pertenecían a la DEA, incluido un magnifico C-130 “Spectre Gunship.

EE UU Base de Guantanamo


El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada

Capítulo XXVIII

EE. UU. Base de Guantánamo

Anthony, Hugo, Thomas y Nicholas caminaron inspeccionando los cinco C-130. Dos habían sido enviados por el General Noble, como préstamo al Vaticano, y tres pertenecían a la DEA, incluido un magnifico C-130 “Spectre Gunship, uno de los más poderosos en la flota aérea de los Estados Unidos.

Gran parte de la mañana y hasta el atardecer pasaron reunidos con los agentes y el personal de la DEA preparando un plan de combate. Para esa noche y para la mañana, los informes desde Londres informaban que no había preparativos especiales en los círculos de Lord Whittaker. Eso indicaba que tenían hasta ese momento luz verde para remontar vuelo a la noche.

Los dos C-130 actuarían como transporte de los paracaidistas; estos aparatos pueden cargar 92 hombres de combate, o 64 paracaidistas completamente equipados que evacuarían la aeronave por cualquiera de las dos puertas a ambos lados, o por la puerta posterior, en general usada para arrojar bultos.

El plan aceptado era enviar dos C-130 con 128 comandos. En ellos se encontrarían los Gurkha, con el Mayor Hugo; y los guardias suizos y gendarmes, con Anthony, Thomas y Nicholas. A una distancia de cuatro a seis millas del poblado se concentrarían en el punto que tenían asignado y al que serían guiados por Walter y su equipo de comunicaciones. Una vez allí, asegurarían las posiciones alrededor del aeropuerto clandestino y del “poblado”.

Unos pocos se infiltrarían en el hangar con los detalles de los túneles y del lugar donde mantenían a Susan, suministrados por Saturnino al Cardenal. Una vez que Susan fuera liberada y estuviera segura, comenzaría la operación de ataque y se volarían los edificios para permitir el aterrizaje del C-130 “Spectre Gunship”.

El informe meteorológico anunciaba que durante la noche y las primeras horas de la madrugada, como es habitual en esas latitudes, caería una suave llovizna, que si bien dificultaría el avance, relajaría la vigilancia de los narcotraficantes permitiendo el desplazamiento de los hombres para alcanzar el objetivo.

Walter mantendría una vigilancia extrema de toda el área –el teatro de operaciones–con el zoom y el detector de metales. A pesar de la vegetación tupida, los mismos podían localizar cualquier operativo enemigo que entorpeciera el movimiento de los comandos.


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