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El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada - Capítulo XXXIX - Castel Gandolfo - Al llegar al Aeropuerto Fumiccino en Roma, Anthony y Susan se dirigieron inmediatamente a un Helicóptero de la Fuerza Aérea Italiana, que los llevaría a Castel Gandolfo en un corto viaje de no más de 20 minutos.

Castel Gandolfo


El Tesoro del Templo y la Copa Sagrada

Capítulo XXXIX

Castel Gandolfo

Al llegar al Aeropuerto Fumiccino en Roma, Anthony y Susan se dirigieron inmediatamente a un Helicóptero de la Fuerza Aérea Italiana, que los llevaría a Castel Gandolfo en un corto viaje de no más de 20 minutos..-

Precisamente en ese lapso, el helicóptero estaba circunnavegando el poblado de Castel Gandolfo el cual se apreciaba en su totalidad desde las alturas, mostrando el trazado medieval de sus calles y los tejados de cerámicas rojas, un tanto descoloridas por el pasar de los siglos, parecían contrastar con algunas secciones de rojo vibrante en los techados, por la necesidad de haber reemplazado algunas de las existentes deterioradas por el paso de los años. Pero en general presentaba el mismo aspecto que tenían desde el día que fueron construidos cientos de años en el pasado.

El castillo era la estructura más alta del poblado, con sus magníficos jardines y la espectacular vista al Lago y el mar distante,-

Al piloto, en continua comunicación con los operativos del servicio secreto en la residencia le dieron la confirmación de aterrizaje y el aparato se posó suavemente en el Heli-puerto del Castillo.

Las fuerzas de seguridad corrieron bajando la cabeza hasta aproximarse al helicóptero, manteniendo la puerta abierta por donde inmediatamente bajaron Susan y Anthony.

En contra de todo protocolo, su Santidad se encontraba a presente para recibirlos , en contra del consejo de todas los servicios de seguridad, los cuales ya se estaban acostumbrando a que ante los deseos del Papa no había suficiente fuerza en la tierra para oponerse.

Después de saludarlos efusivamente, recibió de las manos de Susan, una caja de madera antigua que Juan de Arimatea certificó a Judas que fue construida con partes de la cruz, y que él mismo puso la copa dentro.

Las manos del sumo pontifice temblaron un poco mientras recibía el precioso regalo, una lágrima surcó sus mejillas, pero reponíendose inmediatamente dijo.- Espero que no tengan un mal recuerdo de sus aventuras, han prestado un gran servicio a la Cristiandad cuya Iglesia y sus fieles seguidores jamás olvidarán.

Caminó junto a ellos, seguidos por la Guardia Suiza, hasta el salón de Recepciones donde todos los Cardenales esperaban.

Allí ante ellos, el sumo Pontifice deposito la caja en un mesa frente a el, especialmente preparada para la ocasión, abriendo la caja y levántandola en alto, la que al recibir la luz de los ventanales tomo un brillo cegador a todos los presentes quienes no podian dudar por un momento de la divinidad del Calix Sagrado ante ellos.

Cayeron todos de rodillas ante la sagrada reliquia, finalmente después de dos mil años, en un mundo que iniciaba su recuperacion, para finalmente encontrar el camino de Paz y prosperidad, que el Senor vaticinó para los seres humanos.


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