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El Hijo de Susy. Capítulo XII.

La Carta de Susy


  • El Hijo de Susy

Capítulo XII

Cuando llegaron al burdel, se dirigieron a la habitación de Susy, y como no podía ser de otra manera, volvió el tema de Walter. - Susy, no te parece, que la carta que le escribirás, lo hará sufrir?  - entonces  el otro camino, es decirle la verdad y no sería peor, no sufriria mucho más?...  -- pero para eso, estoy yo para consolarlo.  - cuidado Judith, que es mi hijo. - es con la única persona, que gozo haciendo el amor, me gusta mucho; - piensa con la cabeza, no puedes, no debes enamorarte, aunque me gustaría que los dos se quisieran, nunca he conocido en mi arrastrada vida una mujer, tan buena y tan noble como tú . - cállate, que me vas a hacer llorar..... Te voy a decir, algo muy mío Susy... muy mio... mi vida...toda mi vida, fue una desgracia, yo no conocí, desde muy niña  nada más que esta vida, sé que mi padre siempre estuvo  en buena posición, aunque nunca me quiso reconocer, mi madre antes de morir me dijo como se llamaba! Ernesto!

Pero nunca lo vi  y lo arrojaría como a un perro de mi lado si lo conociera... El burdel, fue mi vida hasta ahora. - que dices Judith, que te pasa? - que me pasa?...tu hijo, me pasa, creo que estoy  enamorada de él.  -! No Judith!... No!...  -- sí, me acosté con él, fue tan lindo, tan dulce y yo le enseñe las mil formas del amor. Lo quiero Susy! amo a tu hijo!!  - pero tú sabes, que no puede ser!! Vuelve a la realidad, Judith, mira nuestra vida. - voy a dejar esta vida, no sé, conseguiré  un trabajo,, la forma... No sé...  - pero Judith, que sabes hacer tu, sino lo que haces?, mírame, yo lo adoro, es  mi hijo y tengo que aceptar el no decírselo nunca, solo el verlo, hablar con él . Haz  tu lo mismo, acuéstate con el cuantas veces quieras, pero no te unas a  él...  - Judith con el alma partida le dijo…. - sí, pero sabes, que no puede ser.... Tres días después, las dos amigas, ya  habían escrito la dichosa carta, e inventaron un nombre, para firmarla,  y dicho nombre fue el verdadero, así que no inventaron ninguno.

Judith leyó la carta para ver si había que hacerle algún retoque. La carta decía así: = querido  Walter,  si alguna vez estas líneas, caen en tus manos, quiero que sepas, que cada palabra de esta carta fue escrita con el corazón. Espero  que tengas una buena vida y seas feliz, cosa que yo no pude darte, pero siempre pensé en ti, siempre te amé  y siempre desee abrazarte, siempre donde me encuentre, te llevaré en mi corazón. No busques a tu padre, no merece ni siquiera que lo mires a la cara, ni siquiera, que sepa que estás vivo;  Fue una mala persona, a mí nunca me quiso  y a ti menos, por eso me quedé sola, y te llevé al orfanato con la esperanza de que algún matrimonio de buen corazón te adoptara. Olvídate de mí, y quiere mucho si los tienes a tus padres  de crianza, pues aunque no sean tus padres biológicos lo son de tu corazón.  Adiós, hijo querido y espero que seas muy feliz.  Te quiere, tu madre Susana.

A la mañana del cuarto día de no tener comunicación con Walter, volvieron al bar donde lo encontraban siempre,  cuando Walter llegó, ellas ya estaban ubicadas en una mesa. Se puso loco de contento al verlas, abrazo a Susy, que lo abrazo fuertemente  y luego beso efusivamente a Judith. Al separarse de ellas, las miro, y vio la tristeza en el rostro de las mujeres y a Susy la notó muy nerviosa, les dijo  - pero que pasa??  que les pasa?? no encontraron a mi madre? hablen por favor.  Por primera vez hablo Susy y le dijo  = escucha Walter, sé que esto te causará un gran dolor, pero si, encontramos a tu madre... Por favor... déjame respirar... Judith le dijo a Susy… tranquilízate  Susy, yo seguiré... dirigiéndose a Walter … Walter, si, encontramos a tu madre, pero  había....fallecido…  -!!! No!!!  - sí, había muerto, hablamos con una vecina y ella, nos dio esta carta, que fue todo lo que dejó. Y es para su hijo, que había perdido.

Susy le dijo  - Walter, tengo el corazón partido, por la noticia que te acabamos de dar, toma la carta. = llorando = Léela . - tomó el sobre y con manos temblorosas, sacó el papel en donde estaban escritas, para él... las últimas  palabras de su madre...

Olegario Juan Caorsi


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