+
El Hijo de Susy. Arreglos.

Arreglos


  • El Hijo de Susy

Capítulo VI

Arreglos

El arreglo de Susy para ver a su hijo

Llorando a mares, Susy no se calmaba  y Judith intentaba calmarla;  Judith  le decía - por favor Susy tranquilízate, no llores más, ponte contenta, mañana vas a ver a tu  hijo y a hablar con él. -Judith, por favor no me dejes sola, acompáñame mañana, te lo ruego.  -nunca te dejaré Susy, tu sabes que te quiero demasiado, porque para mí tu eres mi mamacita querida. -ay, gracias Judith...  Tienes razón, basta de llantos, ahora tenemos que pensar, como vamos a actuar y que vamos a hacer frente a él, no te negaré que tengo miedo. Estoy algo mareada, son muchas emociones: Susy por favor, no aflojes ahora, ya llegamos hasta tu hijo, ahora debes continuar.

Pero no, él nunca debe saber que soy su madre. Pero tú no querías verlo saber cómo está?  Hablar con él lo has conseguido, ahora puedes empezar una muy buena relación con él. Sí, pero nunca puede saber la verdad, nunca debe saber que soy su madre. Eso déjamelo a mí, tú tienes que tratarlo hacerte amiga de él,  dijo Susy hay otra cosa, nunca debe saber lo que hacemos y como vivimos -pero Susy eso, sería mejor decírselo, lo puede averiguar yendo al burdel. -no, nos presentaremos ante él, bien diferentes de lo que somos las dos, ya veremos cómo; Pero por lo tanto mañana hay que verlo y hay que preparar esta entrevista. Hoy dice Judith no trabajare y a, -ramita,- una ramera muy esmirriada--se puede ocupar de la puerta.

Contentas de los resultados obtenidos y resueltas a cambiar, para el nuevo encuentro con el muchacho, se resolvieron cambiar  totalmente su fisonomía, para que Walter no tenga noción  de la condición de las dos mujeres. Como las otras prostitutas del burdel, las interrogaron, sobre los resultados de las visitas realizadas al asilo, ellas, las pusieron al corriente de lo que había pasado, las compañeras del burdel, nunca pensaron, que hubiera tenido el desenlace que tuvo. Judith y Susy fueron a buscar información, y nunca pensaron que encontrarían al casi confirmado hijo de Susy y menos que tendrían una cita con él al día siguiente. Entonces todas de común acuerdo, cerraron esa noche el burdel, y se dedicaron a planear el dichoso encuentro en el bar.

Judith --la más joven  de 22 años --amiga inseparable de Susy fue la primera en apoyar no trabajar esa noche,  Rosa, otra de la prostitutas le dijo --sabes muy bien que este fin de semana viene Octavio a cobrarnos la pieza y la comisión, por dejarnos trabajar sin que nadie nos moleste y también sabes cómo se pone si no le pagamos. Judith les dijo --no se preocupen, los cuatro días que faltan para el sábado yo haré d0s horas más por día,  y aun si falta dinero lo pondré de mis ahorros. Susy dijo --no, yo pondré, todo el dinero ahorrado que tengo, porque no quiero que se perjudique nadie de ustedes porque son mi familia y las quiero mucho. Además igual podemos recibir a los clientes y arreglar todo después de cerrar.

Rosa -la que había hablado antes -, dijo no se hable más abriremos, pero despachemos a nuestros clientes más rápido y tendremos igual el dinero, cerramos dos horas antes y lo que falte para Octavio, lo pondremos entre todas, que les parece? bien, pero  yo hoy no atenderé, si preguntan por mi digan que estoy enferma y yo pondré el dinero, como si hubiera trabajado. Esas mujeres, esos seres desgraciados, inmersos en un ambiente de promiscuidad, nos dieron a todos y sobre todo al que esto escribe una lección de solidaridad   de la que no estamos acostumbrados a ver, se unieron de tal manera, que al otro día, Judith y Susy parecían personas, que nada tenían que ver con el mundo en que Vivian...

Olegario Juan Caorsi


comparte esta página en: