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El Espejo de Barro - Capítulo 24 - Extrañanzas - Para cuando el pozo se llenó del todo, ella, que extrañaba muchísimo su mundo de agua y paz, decidió llevarse a su chino y a su hijo como quien invita a alguien muy querido a conocer los pagos de infancia.

Extrañanzas


El Espejo de Barro

Capítulo 24

Extrañanzas

Para cuando el pozo se llenó del todo, ella, que extrañaba muchísimo su mundo de agua y paz, decidió llevarse a su chino y a su hijo como quien invita a alguien muy querido a conocer los pagos de infancia. Hasta ese momento la había atacado una tristeza melancólica cada vez que pensaba en su mundo.

Las manos en la obra la habían hecho olvidar esa sensación de vacío, pero una vez que la empresa titánica del llenado del pozo con su misma agua terminó y sus gentes embotelladas fueron devueltas a la vida, tomó la decisión de llevarse a su familia para allá.

El pobre chino y su pequeño hijo pasaron a ser, años después, esa categoría de gente que no está conforme de corazón en ninguna parte, con un sentimiento de angustia cuando está aquí porque extraña allá y con otro sentimiento idéntico de la misma angustia espejada cuando están allá porque extrañan aquí.

Decididos a que ese manto no se lo podrían quitar jamás de encima porque era como un poncho por debajo de la piel, disfrutaban y extrañaban a la vez cada uno de sus mundos, y si podían, alternaban estancias cortas en un sitio y en el otro.


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