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¡Papá! que haces aquí? -Eres mi hija y yo no estaba en el país cuando te sucedió esto ¿porque? -Por nada, por no dejar salir de casa a mamá -Y porque no la querías dejar salir? -Porque se me puso en contra de lo que iba a hacer...

Reencuentro


  • Clara

Perdón

Sospechas

Capítulo VIII

Cuándo Clara entró al auto, tremenda sorpresa se llevo al ver a su padre, en el volante.

-¡Papá! que haces aquí?

-Eres mi hija y yo no estaba en el país cuando te sucedió esto ¿porque?

-Por nada, por no dejar salir de casa a mamá

-Y  porque  no la querías dejar salir?

-Porque se me puso en  contra de lo que iba a hacer

-Y que ibas a hacer?

-Declararte incapáz

-Porque tu madre no quiso seguir mas apadrinándote?

-Porque caí en la pavada de decirle que tu así comerías en la palma de mi mano y  me puse furiosa, porque me enfrentó, pero ella al final con la ayuda de Susana, me mandó presa pero yo le agradezco que lo haya hecho, porque tuve tiempo para pensar, (sin hablar dijo - y me dió tiempo para pensar como deshacerme de ustedes) y eso me hizo ver, lo equivocada que estaba.

-Cambiaste hija, no lo puedo creer.

-Si papá quiero reconquistar mi lugar en la familia me das tu perdón papá?

-Hija,  siempre estuve al lado de ustedes aunque me echaron, yo siempre las quise, me estuve por matar, pero alguien me hizo recapacitar y entonces me fui.

-(Ese debe haber sido el que sacó la plata del banco) papá, espero que mamá me perdone y podamos vivir juntos otra vez.

-Bueno vamos a casa voy a hacer una llamada.

-(El tiene gente afuera, que lo debe haber ayudado, tengo que ir muy suave hasta conocer bien la situación)

-Hola habla Francisco, si, todo bien, voy para casa ahora

-(Con toda seguridad, nos van siguiendo) Clara no se equivocaba, en  otro auto iban atrás del de Francisco Héctor y Carlos, Héctor le dijo a Carlos

-Esto no me gusta nada, no creo que una serpiente que estuvo encerrada  tanto tiempo, no muestre alguna agresividad.

-Carlos le contestó:  si es una serpiente, quizá este esperando  el momento oportuno para atacar.

-Tenes razón, Carlos, tenemos que estar muy alertas y vigilar mucho a Don Francisco sin que él se dé cuenta.

-Y también, vigilarla a ella, debe ser una mujer tremendamente peligrosa, no concibo como puede tener el tupe de ir con su padre a la casa.

-Esa mujer debe haber pensado, que tiene que ganar la confianza, de sus padres, para después, tramar un plan, que los pueda eliminar de sus intereses.

-Sabes que tienes razón, por eso es que tenemos que estar muy atentos, no quisiera que a Don Francisco le pasara nada.-Mientras mantenían esta conversación, el auto de Don Francisco llegaba a la casa,  Héctor paro el auto a una prudente distancia.

-(Francisco le dice a su hija,-anda entrando Clara, mientras cierro el auto; la hija no desconfió y mientras ella entraba, Francisco llamaba a Héctor.

-Hector, no hay  problema, todo va bien, nos veremos esta noche  y sino mañana de  mañana

-Tenga cuidado Don Francisco.

-Lo tendré, lo tendré...

-Entonces Héctor le dijo a Carlos, tendremos que montar una guardia discreta de 24 horas.

-Nosotros no podemos, porque tenemos que atender el restaurant, ahora que va tan bien, no podemos dejarlo.

-A la  policía, no podemos decirle  nada porque son solo sospechas y además lo tomarían como denuncia.

-Busquemos un investigador, que tenga buena reputación y pongámoslo a vigilarla aunque cobre honorarios elevados, estas dispuesto Carlos?

-Por supuesto, bien sabes lo que es Don Francisco para nosotros y se fueron cambiando ideas de los pasos a seguir.

-Clara entró en la casa y se encontró con su madre, una mujer que se había avejentado en estos cinco años,  pues parecía tener muchos años mas..

-Sandra cuando vió a su hija, le dijo muy alegre - ¡gracias a Dios estas de vuelta! pero la hija, como el padre no había entrado aun frente a su madre, se saco la careta.

  • (Dijo Clara) si, pero nada mas para vengarme de ti Sandra y te exijo que disimules mis sentimientos hacia ti, porque por esa puerta va a entrar tu Francisco a quien también le debo lo suyo…

-Entro Don Francisco a la casa y dijo -que alegría¡ ver a mi mujer y a mi hija reunidas junto a mi.

-Si, papá, ya le pedí perdón a mamá. (con el rabillo del ojo miraba a su madre y la madre asombrada ya vencida sin ganas de luchar)

-Si, estamos juntos otra vez

-Me alegra y para festejar este reencuentro, pedí un buen almuerzo  a un restaurant que conozco y que tienen algunas exquisiteces dignas de una ocasión como esta acompañada con un buen champagne.

Fín Capítulo VIII

Olegarius


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